Del Amor – Por Óscar Campana

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(Teatro del mundo en un solo acto…)

   (Venecia, siglo XXX  d.C. El mundo ha dado ya su 7º giro, completo e impar. Los corales antes submarinos ahora son bañados por uno de los soles radiactivos. Los humanos duermen y sueñan entre las aguas fangosas. Tanathos se aburre sesteando. El minotauro lo despertará. Eros alimenta el sueño el sueño de los hombres…

MINOTAURO: (sacudiéndose el fango de entre las pezuñas y soltando burbujas por el hocico) ¿Qué será de mí ahora enfangado y olvidándome de mí mismo? ¿Quién podrá recordarme quién soy? De nuevo respiro agua que odio y el aire que tanto quise se me escapa sin remedio (comienza a sollozar)

 

TANATHOS: (despertando airado) ¿Quién llora de ese modo sin que yo se lo ordene? ¿Quién pretende ordenarme su sueño sacándome del mío?

 

MINOTAURO: (ASUSTADO) Creo que soy yo pues también escucho mis bramidos, pero ya apenas sé quién soy. ¿Quién eres tú si  me creía solo?

 

TANATHOS: (riéndose) ¡Eres tú! ¿Que quién soy? ¡Tu amo, pedazo de carne! El que el sueño te da y el aire te quita. (Amenazador) No inquietes más, acaso quieres soñar como ellos y que todo termine ya, (señalando a la pirámide invertida que forman los humanos)

 

MINOTAURO:(indeciso) No estoy seguro de saber que sea eso que llamas soñar. Pero dime,¿por qué me robas el aire que tanto amaba?

 

TANATHOS: ¿Pobre imbécil! no ves que lo necesito?

 

MINOTAURO: (llorando) Pero es mío, ¿para qué lo necesitas?

 

TANATHOS: (Burlándose) ¡Es mío, es mío!, ¿no pararás nunca de llorar tu cobardía? No supiste qué hacer con él, ni cómo defenderlo. ¿Acaso no recuerdas?

 

MINOTAURO: Qué he de recordar entonces? (intrigado)

 

TANATHOS: (Señalando la base de la pirámide donde Eros, enrojecido y obeso, insufla el aire que recibe del Minotauro a la primera humana que, desnuda y delicada, duerme sobre su panza expandiendo al resto de los mortales el aire que le sobra) ¡Aquel gordinflón te lo robó idiota! Te mostró tu propia imagen antes gallarda y caíste enamorado de ella provocándote delicados remezones.

 

MINOTAURO: No entiendo…

 

TANATHOS: Pues que estamos condenados a seguir aquí, sumergidos, miserables y rendidos a sus pies por culpa de tu amor inútil. Ya solo ellos sueñan en el orondo amor que aquél les regala.

 

MINOTAURO: (Cada vez más confuso) Pero, ¿qué es eso del amor?

 

TANATHOS: (Entristecido) Ni yo mismo lo sé pobre diablo, pero los mantiene dulcemente vivos, cuando antes yo los mantenía dormidos y perdidos.

 

MINOTAURO: (Aún esperanzado en recuperar su aire) Entonces, ¡despiértalos de una vez! ¡Devuélveme mi aire que yo conozca también el amor!

 

TANATHOS: (Más enfadado) ¡Inútil engendro!, (entristecido), no comprendes que este es nuestro destino por tu desatino. ¡Calla ya!, y sigue bramando, si los despertara nos despedazarían…

 

FIN (…al menos, por este giro…)

Óscar Campana

 

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