Los guardianes del Recuerdo – Por Jorge Real Sierra

Captura de pantalla 2015-02-23 a las 19.13.09

Cuando era niño le pregunté a mi padre qué era una hemeroteca y él despertó mi imaginación al contestarme: “Es el lugar donde habitan los guardianes de la memoria”. De su mano visité por vez primera aquellos bosques de palabras y recuerdos. Desde entonces me fascinan esos lugares donde se guardan en orden cronológico y con puntual religiosidad las crónicas del mundo.

Entrar en ellas, más aún hoy que están digitalizadas, es como abordar una máquina del tiempo que nos permite retroceder, a lo que como humanidad fuimos, a lo que fueron nuestros anhelos, ilusiones e intereses, en suma, a la letra pequeña que describe las señas y vestigios de lo que fue nuestra propia identidad. Todo está allí: los avances de la ciencia, los quehaceres culturales, sociales, políticos y deportivos con los que reseñamos nuestra historia, pero no menos importante, nuestros errores.

Fue mi padre quien me transmitió su devoción por los periódicos. Recuerdo que cuando se enfrascaba en alguna trivial discusión con mi madre, a la hora del desayuno, sabiendo de antemano que ella tendría la última palabra, él generalmente huía con elegancia de la polémica con una sabia excusa: Voy a buscar el periódico. Ese corto intervalo de tiempo le servía para ejercitarse caminando hasta el quiosco y a mi madre para serenarse. Al regresar, mi padre entraba con el periódico abierto en cualquier sección comentando, generalmente con sorpresa, algún suceso acaecido el día anterior o un evento por suceder, con lo que la discusión quedaba relegada a un segundo plano. Ir a comprar el periódico, disfrutar de su lectura y comentar sus noticias formaba parte de una inveterada costumbre de la que yo, curioso, era partícipe. Por las tardes al terminar mis deberes, mi padre me animaba: “Lee el periódico, hijo, pues ese es el mundo en el que tendrás que vivir”. Y así fue como empecé a ver al mundo en su verdadera dimensión.

Lo reconozco, se podría decir que aprendí a leer ojeando las noticias acompañadas de imágenes de los diarios. Puede que no haya sido un aprendizaje muy académico, pero ciertamente fue muy educativo, pues mis maestros fueron periodistas, redactores, reporteros, fotógrafos, escritores y colaboradores literarios. Gracias a todos ellos desde muy temprana edad tuve una idea clara de lo que acontecía en mi ciudad y el mundo.

De los guardianes de la memoria atesoro un ejemplar publicado por el IDEAL en el 2007 conmemoración de sus 75 años. En él don Antonio Gallego Morell, abría página reseñando que el IDEAL nació meses antes del gran error que fue la sublevación del general Sanjurio el 10 de agosto de 1932. Al ver todas aquellas imágenes y releer aquellas crónicas del pasado, no pude evitar que en mi mente surgiera un deseo, utópico quizás: que fuera obligado requisito para todos aquellos aspirantes a la política y a los cargos públicos, el cumplir un período de lectura, análisis y reflexión, en una hemeroteca. Quizás así, aprendiendo de los errores del pasado, podrían evitar cometer los mismos en el futuro.

Jorge Real Sierra

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: