Hatshepsut: La mujer Faraón – Por Olga Arce Frey

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Hace dos años estuve en EGIPTO con mi hijo, fue un viaje fantástico. Como a los dos nos encanta la historia y a mi especialmente la Cultura Egipcia, lo disfrutamos al máximo, pero mas allá de las maravillas del Museo del Cairo, de la magnificencia de las Pirámides y del misterio de la Esfinge; en Lúxor, la antigua Tebas capital del Imperio, descubrí en el Valle de los Reyes situado en la orilla izquierda del Nilo, a una mujer desconcertante, fuerte y prácticamente desconocida hasta hace poco tiempo, en comparación con otras egipcias famosas como Nefertiti o Cleopatra.

Más importante para la historia de Egipto, Hatshepsut, la mujer faraón, gobernó EGIPTO durante 25 años con los atributos y el poder de un hombre, en una época en que el clero y el gobierno imperantes hacían esto prácticamente imposible.

Hacia el año 1539 durante el Imperio Nuevo gobernaba en EGIPTO la XVIII, una de las más poderosas y en la cual el reino alcanzó los momentos de mayor esplendor. El faraón AHMOSIS que como todos los faraones era considerado como descendiente del dios AMÓN y por consiguiente por sus venas corría sangre divina, murió sin dejar un heredero que lo sucediera. Entonces para preservar el poder dinástico, una de sus hijas probablemente AHMOSIS-NEFERTARI se casó con un victorioso general pero sin sangre real y mucho menos divina TUTMOSIS, que pasó a ser TUTMOSIS I. Este y la princesa AHMOSIS, fueron los padres de Hatshepsut. No tuvieron hijos varones; pero siguiendo la costumbre, TUTMOSIS tuvo un hijo varón con otra princesa real de menor rango. En el Antiguo EGIPTO el incesto era permitido entre los miembros de la familia real para preservar la pureza de la estirpe. Así que HATSHESUP contrajo matrimonio con su hermanastro, pero tampoco tuvieron hijos varones, solo una hija la princesa NEFERUNE. Cuando TUTMOSIS II se convirtió en faraón se repite la historia y tiene un hijo varón con una reina de menor rango que mas tarde sería TUTMOSIS II. El faraón murió joven y la reina viuda Hatshepsut pasó a ser regente de su hijastro. En ese momento la historia de EGIPTO dio un giro inusitado, y comenzó uno de lo periodos mas fascinantes del Antiguo Egipto.

Al principio Hatshepsut gobernó en nombre de su hijastro, respetando las normas vigentes en cuanto a la política que debían guardar las reinas regentes. Sin embargo pronto el comportamiento de la reina comenzó a cambiar. No se sabe y posiblemente nunca se sabrá cual fue el motivo que la impulsó a saltarse las reglas y a asumir en solitario el gobierno total. Los primeros relieves de su reinado, la muestran desempeñando papeles reales, mientras que su hijastro que ya podría estar reinando, se ve relegado al papel de segundón. La sangre debió de tener algo que ver, a ella se refieren como “la hija primogénita del rey”. Distinción que hace hincapié en que por sus venas correría auténtica sangre real, a diferencia de su hermano y esposo, TUTMOSIS II cuya estirpe era la de un rey advenedizo.

Los egipcios creían en la divinidad del faraón, y solo Hatshepsut no su hijastro tenía un vínculo biológico con la real sangre divina. También estaba el tema del sexo. Las creencias religiosas dictaban que el poder real pasaba de padres a hijos varones, porque solo un hombre podía desempeñar adecuadamente la función de rey.

Salvar ese obstáculo debió de requerir una gran astucia por parte de la reina-faraón.

Hatshepsut nunca ocultó su sexo, y en las inscripciones y textos en los primeros tiempos de su gobierno, parecía querer sintetizar la imagen de rey y reina como si una fusión visual pudiera resolver la paradoja de una mujer-faraón. En una estatua sedente está representada con el tradicional vestido femenino ceñido hasta los tobillos, pero con el NEMES el tocado a rayas azul y dorado, y la cobra URAEUS símbolos del poder faraónico.

En los últimos años de su reinado la reina parece haber querido dejar zanjado por completo el tema de su sexo. Y así se hizo representar únicamente como rey, con el tocado, el faldellín, y la barba falsa de los faraones sin ningún rasgo femenino.

Este cambio de actitud parece ser reforzar la legitimidad de su reinado como faraón, sin dar lugar a ningún cuestionamiento sobre su transgresión.

Como estadista, después de las guerras libradas por sus predecesores, con Hatshepsut se inició una época marcada por a paz y la prosperidad. Reanudó sus contactos comerciales con los países vecinos y EGIPTO volvió a recibir maderas del LÍBANO, turquesas del SINAÍ, toda clase de artículos de lujo, provenientes del ASIA MENOR

Fue una reina impulsora de grandes construcciones, levantó y reformó templos y santuarios desde el SINAÍ hasta NUBIA. Los cuatro obeliscos que erigió en el templo del gran dios AMÓN en KARNAK se contaba entre los más magníficos jamás construidos. En Den el Baharíes lugar donde levantó su obra arquitectónica mas espectacular, situado en la ribera occidental del NILO frente a la actual LUXOR, el templo conocido como “el mas sagrado de los lugares sagrados. Con sus tres niveles, sus pórticos, su calzada flanqueada por esfinges alineadas, sus estanques poblados de papiros y sus árboles de mirra, “el mas sagrado de los lugares sagrados” era uno de los templos mas gloriosos que se hayan erigido. Fue diseñado para ser el centro del culto a la reina-faraón.

Se diría que Hatshepsut temía más al anonimato que a la muerte. Sin embargo tras su muerte acaecida hacia 1458 A.C. Su hijastro pudo por fin ocupar el trono de EGIPTO, y ser uno de los más grandes faraones de su historia. Gran guerrero, político, impulsor del comercio. Como dato curioso es famoso por haber introducido el pollo en la gastronomía egipcia. Pero su principal empeño, fue el borrar el nombre de su madrastra Hatshepsut de los anales de la historia, y toda huella que recordara su función como reina faraón. Destrozó todas las estatuas en que aparecía ejerciendo sus funciones reales. Esto podría haber sido como venganza por haberlo relegado tantos años del poder, o bien para reforzar la legitimidad del derecho al trono de su hijo AMENHOTEP II.

Tendrían que pasar más de 3.500 años para que el nombre y la figura de esta extraordinaria mujer salieran a la luz. El descubrimiento de dos momias y un vaso funerario con el nombre de Hatshepsut con una pieza dental, un molar, dieron lugar a investigar si una de las momias era la reina. Los estudios con los escáneres concluyeron que el molar hallado en el vaso funerario encajaba perfectamente en la mandíbula de una de las dos momias. Esta tenia el brazo izquierdo cruzado sobre el pecho, una postura fúnebre entre las grandes reinas egipcias, además estaba extraordinariamente bien momificada. Se hizo un estudio de A.D.N. de la supuesta momia de Hatshepsut y de su abuela NEFERTARI y el resultado fue positivo.

Hoy de quien se dice que “Mirarla era lo más hermoso del mundo”, ocupa un lugar en la sala de momias reales el Museo del Cairo, con placas en árabe y en inglés, que la proclaman como Hatshepsut, la reina faraón reunida al fin con su toda su divina estirpe real.

Olga Arce Frey.

ENFERMERIA.

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