Pisadas de libertad – Por Mª Victoria Romero Hidalgo

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Quizás pueda parecer un atrevimiento, o suene a desafío, escribir de libertad para una revista de una institución penitenciaria. Pero creo que el riesgo merece la pena, si ayuda a romper grilletes y abrir rejas. Y no me refiero tanto a los aspectos físicos, a los espacios o lugares que limitan nuestros movimientos, sino más bien a lo que nos esclaviza como personas.

Por eso, me he animado a poner mis pies sobre las huellas que el Papa Francisco nos regala con su palabra y testimonio sobre la libertad. Es no sólo un gran maestro, sino un ser tremendamente libre, que tiene autoridad para hablar de libertad.

¡Sean personas libres! ¿Qué quiero decir con ello? Tal vez piensan que la libertad es hacer todo lo que se desea, o aventurarse en experiencias-límite para experimentar la emoción y vencer el aburrimiento. Esto no es libertad. Libertad significa saber reflexionar sobre lo que hacemos, saber valorar lo que es bueno y lo que es malo, cuáles son los comportamientos que hacen crecer, significa elegir siempre el bien. Nosotros somos libres para el bien. ¡Y en eso, no tengan miedo de ir contracorriente, aunque no sea fácil! Ser libres de escoger siempre el bien es un reto, pero les hará personas rectas, que saben enfrentar la vida, personas con valentía y paciencia”

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Creo que estas palabras iluminan las sombras de las celdas, resplandecen en las conciencias deterioradas y son faro para orientar la propia vida.

Son un aldabonazo para las vidas de quienes ahora se ven privados de libertad, porque este preciado tesoro no lo perdieron cuando atravesaron el umbral de la prisión, sino mucho antes, cuando no valoraron lo que era bueno. Lo que les devolvía a su propia esencia: el manantial del Único Bueno, que nos da la oportunidad siempre de saciar nuestra sed.

Poner los pies sobre las huella del Papa Francisco es toda una invitación a vivir en libertad, que es tan sencillo y tan difícil como dejarnos esclavizar solo por Dios. Una contradicción llena de gracia, como lo fue María. La mujer libre y libertadora. Modelo de sabiduría, consuelo de nuestras tristezas, madre del Libertador.

“Si no la ejercitamos bien, la libertad nos puede conducir lejos de Dios, puede hacernos perder la dignidad de la que Él nos ha revestido”.

La libertad no es una conquista. Es siempre un don, llamado a crecer y a dar vida. Y no entiende de espacios, lugares y formas, sino de personas que con sus actitudes trasmiten y derrochan el regalo que han recibido.

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Poner los pies sobre las huellas del Papa Francisco es ser promotores e impulsores de libertad sin acepción de personas ni condicionados por ninguna circunstancia.

Y finalmente, recordar las palabras de Jesús: La verdad os hará libres. No hay mejor forma de contagiar la libertad, que viviéndola en autenticidad.

Mª Victoria Romero Hidalgo

Capellanía Pastoral Penitenciaria

Arzobispado de Granada

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