¡No va más! – Por Jorge Real Sierra

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Nos hemos acostumbrado tanto a leer debajo del título de muchos libros y películas, la coletilla: “HISTORIA BASADA EN HECHOS REALES”, que ya muchos nos preguntamos si la misma no formará parte de una estrategia de marketing con el fin de atraer a los lectores y aficionados al cine. Y la duda nos queda. Ante la ausencia de argumentos que nos conmuevan, nos da la impresión que se hubieran agotado las fuentes de las historias verdaderas, porque una cosa es escribir una novela de ficción creando personajes ficticios, insertándolos en medio de las circunstancias de una época específica, y otra es que la historia, desde las mismas raíces, sea auténtica hasta en sus mínimos detalles.

Sin embargo, hay un lugar donde reposan miles de historias inéditas, historias verdaderas, sin máscaras, tan reales como la vida misma, que no precisan de coletillas: la prisión. En este lugar muchas historias son tan insólitas e increíbles que por sí mismas se ganan el derecho a ser contadas.

Conocí a Paolo Pennacchione en prisión en el año 2012. Italiano, de baja estatura, rostro amable y sonrisa franca, católico y devoto de San Antonio de Padua, se acercó a mí de regreso de la misa para preguntarme si podía asistir al Taller de Escritura Creativa el cual impartía. Me dijo que había oído que yo hablaba italiano, que escribía novelas, y me preguntó con cierta timidez, si estaría dispuesto a ayudarle a mejorar su español, a cambio, él me contaría su historia para que la escribiese. Sopesé los inconvenientes. Ayudarle con el idioma implicaba tener que dedicarle tiempo extra y, aunque existe la creencia de que en prisión sobra el tiempo, lo cierto es que nos mantenemos ocupados la mayor parte del día en un sinnúmero de actividades específicas. Sin embargo, quizás animado por su cándida sonrisa y la sinceridad que encerraba de su oferta, acepté a ayudarle con el español. Respecto a escribir su historia, amablemente decliné la oferta explicándole que me encontraba inmerso en la escritura de una novela, con otra en la cola de espera.

Una mañana, caminando por el patio de la prisión, me preguntó si yo tenía idea del porqué se encontraba cumpliendo condena. Le dije que no, que jamás preguntaba esas cosas. Fue entonces cuando empezó a relatarme lo que le había sucedido. Y la primera sorpresa vino al enterarme de que aquel hombre apacible, sencillo y bonachón, estaba allí por haber cometido, en solitario, una cadena de atracos a entidades bancarias en Italia y en España llevado por la ludopatía, un trastorno del comportamiento que consiste en la necesidad compulsiva de participar en juegos de azar. Durante meses me narró su vida y después de constatarla me convencí de que su historia debería ser contada.

Paolo, salió después de cumplir su condena en España, pero aún tenía que hacer frente a la justicia italiana. Al llegar a su país fue detenido y ahora se encuentra en una prisión. La amistad que fraguamos en el patio de una cárcel ha perdurado y se ha robustecido con el tiempo. El último día antes de despedirnos, nos prometimos que buscaríamos la forma de escribir su historia para que sirviera de llamada de alerta a otras personas. Los juegos de azar, más especialmente ahora, que con las nuevas tecnologías no hace falta salir de casa para entrar en un casino, afecta a un porcentaje cada vez más alarmante a capas de población aparentemente ajenas a esa imagen del jugador arriesgado y habilidoso y la ludopatía va en vertiginoso ascenso. Solo basta con cambiar de canal en la tele, para darnos cuenta que poco a poco, los juegos pasivos, como la lotería, han sido ya sustituidos por aquellos donde la habilidad del jugador o sus reflejos, cumplen con un papel activo. Cada día más estudiantes, trabajadores y hasta amas de casa ingresan a esta ruleta donde pierden todo y donde la única forma de salir, es haciendo justamente caso a las palabras del crupier, cuando dice al final de las apuestas: “No va más”.

Cumpliendo la promesa hecha a Paolo, junto a mi amigo y afamado escritor Antonio D’Errico, decidimos sacar a la luz la historia de Paolo, la historia real de un hombre humilde de campo, católico, que vaga por su país y el extranjero, aturdido, desesperado, presa de una agitación febril que le hace perder las mejores oportunidades, la historia de un hombre que supedita su vida al azar de la ruleta, a un juego que anula su voluntad y al que apuesta toda sus esperanzas, su amor, su futuro.

La novela que se estrena en Italia con el título “Rapinatore per Gioco”, y que pronto saldrá también en España con el título “No va más”, no se limita al recuento de las vicisitudes de un ludópata, se amplía mostrándonos un ambiente donde se apiñan alrededor del jugador toda clase estudio de un carácter, y la autobiografía se ensancha para describirnos una serie de personajes que se agitan e intrigan, que les vemos siempre nerviosos y sobre excitados, sufriendo y torturándose, para luego abandonarse a una apatía fatalista. Una historia basada en hechos reales que nos arrastra con cierto sentimiento de placer masoquista hasta unas zonas turbias e insondablemente profundas de lo humano.

Jorge Real Sierra

Módulo 13

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