El mar de mis sueños – Por C.B.

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Ha llegado la primavera, la estación del año mas extraña, inquietante y profundamente turbadora. La primavera, esa diosa serena y delicada de mirada placida, misteriosa y de aguda melancolía, es hoy tiempo de recuerdos, de sueños y de todas esas pequeñas cosas que antes no valoraba y ahora, en este frió lugar, provoca mi nostalgia. La nostalgia de aquellas primaveras perdidas y de los sueños que el tiempo arrastró.

Me imagino el jardín de mi casa en primavera donde florecen las rosas de té, el jazmín, la menta, el tomillo y las rosas rojas de terciopelo en flor, donde se desarrollan las hiedras y se acentúan los azules del cielo, las luces y las sombras, y las penas del corazón.

Es el tiempo de almendros en flor, de la esperanza, también tiempo de soñar con ángeles y paraísos perdidos; de recrear el espíritu en la penumbra de la sobremesa y la mecedora, pensando en las pequeñas cosas que me hicieron feliz: el olor a café, el dulce aroma del bizcocho recién hecho, una canción, la llamada de una amiga, algunos poemas, el sol que se colaba en mi habitación, el dulce abandono de las persianas bajadas.

La primavera nos abandona a una languidez elegante, a suspirar por todo, o por nada, a oír el reloj de la iglesia, a aquellos tiempos en que compartía secretos con mis hijos risas, besos y abrazos, que veíamos una película junto al fuego de la chimenea comiendo palomitas de maíz.

Hoy extraño ver el mar que me traía paz y calma, esa serena quietud que me brindaba paseando por esas playas donde tanto jugué en mi niñez; extraño ese olor a salitre que aspiraba cuando cogía mejillones y cangrejos. ¡Cuantos recuerdos del ayer y el hoy me traen la primavera!

Me levanto temprano, siento el sol tibio, lleno de esperanza, la mañana es preciosa y quebradiza como la porcelana y la nostalgia vuelve a invadirme al recordar todas esas pequeñas cosas, y sus dulces melodías.

Hoy, acompañada de la primavera, camino largo rato en sueños por la arena, despacio, y libre y ligera llegó a la orilla del mar. Las olas danzan y arrastran la arena en infinitos susurros. Todo es playa y lechos de sabanas de espuma fresca y besos de olas marinas.

Asomada a la ventana de mi habitación, veo como el mar se pierde en el horizonte y la noche oculta las estrellas; el rumor de las aguas ya no es una interminable melodía y se esfuman las historias de marinos y sirenas cautivas luchando con los misterios del océano.

Hoy sueño con todas aquellas pequeñas cosas, que tanto añoro y me despierto al alba cuando la luna se aleja somnolienta entre la bruma de la mañana, y veo aquella adolescente de sonrisa cálida desafiante vital y apasionada llena de ilusiones siempre alegre, familiar, llena de amor y no me reconozco.

El túnel oscuro del destino ensombreció mi vida. Mi excesiva confianza me atrapó en su tela de araña, pero la esperanza me acompañara siempre y sé que toda esta neblina densa desaparecerá y dará paso a unas mañanas radiantes de sol, a un cielo cuajado de estrellas, y todos mis sueños volverán a hacerse realidad, a la orilla del mar, junto a los que me han brindado su amor para regalarles la sonrisa que estos muros no pudieron borrar. Y de nuevo la primavera volverá a mi vida llena de ilusiones y la luna las estrellas el sol y el mar de nuevo me acariciarán.

C.B.

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