El micrófono – Por Rafael P. Ortega

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La mente humana permite al universo el conocerse a sí mismo. Nuestra mente es un espejo del cosmos que, al reflejarlo, lo crea a medida y, es curioso el hecho de que cuando especulamos, solemos decir que el número de neuronas de nuestro cerebro coincide con las estrellas del universo. Que la mente sea una especie de conciencia del cosmos es una metáfora muy sugestiva y con muchas aplicaciones. En los años que llevo presentando actos en el sociocultural de este centro penitenciario, la he usado un par de veces. Y es que aunque la comparación parezca exagerada, lo cierto es que no deja de sorprenderme la infinita capacidad del ser humano cuando se pone frente a un micrófono.

Reconozco la transformación que sufre una persona cuando por las circunstancias que sean, le toca subirse a un escenario, sea este del tipo que sea, y toma un micrófono. Lo admito, no es nada fácil. Muchas veces, al darle la oportunidad a alguien de hablar ante el publico, me pregunto ¿qué irá a decir?, porque estoy convencido de que la mayoría de nosotros tenemos muy claro lo que queremos decir, pero… cuando llega el instante de ponerse al micrófono, pareciera que algún duendecillo interior, un “alter ego”, o ese personaje bipolar que todos llevamos dentro, de inmediato tomará el control para decir cosas que conscientemente ni habíamos pensado decir, o mencionar. Es como si a ese duendecillo interior que algunos llaman ego, le dieran luz verde par expresar algo más profundo de nuestra conciencia, algo con lo que habíamos perdido el contacto.

El sentido de lo que somos deriva de los pensamientos de esa voz, que desea contar mi historia personal y las cosas con las que me identifico, por eso quizás, delante de un micrófono nuestra mente busca la realización del momento, del instante, porque en el fondo, y más en prisión, vivimos en un perpetuo estado de insatisfacción personal, quizás porque nos queda pendiente lo más importante que hay en la vida, que es, el momento presente. O estamos ante una situación de oposición al momento presente, vale decir: “no me gusta donde estoy, esto no debería pasar, no me gusta lo que me hacen” o simplemente lo utilizamos para llegar al momento próximo en el que te gustaría estar. Y así las oportunidades y la vida se pierden poco a poco, sin darnos cuenta.

¿Qué hacer?, Creo que debemos pensar que delante de un micrófono o especialmente sin él, tengo el poder de elegir transformar el presente en un amigo, porque la vida y el momento presente son lo mismo, y no aceptarlo es atentar contra la vida.

Rafael P. Ortega

Módulo Enfermería

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