La paz interior – Por M.N.


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Cada día intento abrir lo más que puedo mis ojos, y mis oídos para poder percibir todo lo que sucede a mi alrededor. Al final siempre acabo con la misma conclusión: hasta que punto el ser humano es ciego y sordo, tanto, que no puede ver lo que esta tan cerca, ó sea dentro de sí mismo, y no puede oír o quizás no presta atención a lo que su propio ser le grita cada día desde el interior. Muchas veces al encontrarnos ante una decisión importante sentimos como algo nos dice: has esto, o esto otro, pero no lo escuchamos y tomamos otro camino. Luego, cuando los resultados no son los esperados nos lamentamos y pensamos: ¿porque no habré escuchado a mi intuición?, algo dentro de mi me lo decía”. Pero pronto lo olvidamos y seguimos esperando que llegue ese mago que nos cambie la vida, cuando realmente somos nosotros los que la vamos haciendo día a día con nuestras decisiones. Descubrimos tarde que siempre teníamos otra opción, otro camino, otra forma de enfocar las cosas, y entonces te das cuenta que podías haber dicho “Si” o “No”, que tenias otros caminos.

Muchas veces nos dejamos influir por las personas que nos rodean, por las circunstancias, por las creencias o por nuestra falsa moral, y claro el resultado suele ser lo contrario de lo que deseamos, entonces te lamentas y empiezas a buscar culpables, cundo somos los únicos que decidimos el rumbo de nuestras vidas.

Al hacer estas reflexiones he descubierto la de veces que me había centrado en cosas superfluas y sin importancia, que lo verdaderamente importante lo había dejado de lado, y el dolor que me causó esta actitud, pues al fin y al cabo todo es un problema de actitud. Lo que cada mañana sucede, esa chispa que nos hace abrir lo ojos, esa respiración que nos proporciona oxigeno sin que lo notemos y que nos mantiene vivos, todo esto se refuerza mi certeza de que en cada día hay una nueva oportunidad para hacer de nuestras vidas lo que queremos que sea, vivirla plena de alegría y tranquilidad, de dar y recibir todo el amor que seamos capaces de sentir. Cada día es una nueva oportunidad para disfrutar de una sonrisa, de una caricia y poder ofrecerla, sintiéndonos parte de un todo, como los engranajes de un gran mecanismo donde cada uno de nosotros tenemos nuestro lugar y función, sabiendo que a poco que mejoremos nuestra forma de percibir y actuar, todo el mecanismo mejorará con nosotros, que incluso una simple sonrisa es contagiosa, que podemos y debemos cambiar nuestro modo de ver la vida quedándonos con lo verdaderamente importante si queremos que este mundo cambie y sea mejor.

M.N

Módulo 10.

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