Erase una vez un hombre y su guitarra

Queremos con estas líneas darle un último adiós, ofrecer un modesto homenaje, con todo nuestro cariño y admiración a un gran artista.

Paco de Lucía, cuyo nombre real era Francisco Sánchez Gómez, nació en Algeciras en 1947, en el seno de una familia dónde el arte se lleva en las venas.

Un artista que a la temprana edad de 7 años comenzó a tocar la guitarra. Hijo de Lucía “La portuguesa”, y de Antonio Sánchez, quien fue su primer profesor de guitarra, hermano del guitarrista Ramón de Algeciras, y del cantaor Pepe de Lucía, padre de la cantante Malú.

En los años 70 formó una banda y colaboró con numerosos artistas, uno de los más destacados fue Camarón de la Isla, con quien realizó discos, que han sido considerados obras de arte.

La relación de Paco con su guitarra no era muy diferente, a la del toro y el torero, amor y odió, respeto y miedo. Esto lo comenta su Luthier Felipe Conde, componente de la tercera generación de unos históricos guitarreros madrileños. Felipe recuerda como se quedaba embelesado escuchando al joven llamado a ser un mito.

Paco, como todos, solía tocar una guitarra de madera de ciprés, pero un buen día, como revolucionario que fue de la música, lo cambió todo, comenzó a cambiar la forma de tocar, y para tocar en los grandes escenarios, pidió a mi padre una guitarra con más fuerza, más pegada.

Así del taller de los hermanos Conde salió, esta vez una guitarra, hecha con madera de Palo Santo de Madagascar, tapa de pino abeto alemán, diapasón y mango de cedro, era algo mucho más contundente que lo convencional.

Entre las muchas innovaciones que Paco introdujo se encuentran la de estos instrumentos: el cajón peruano, el bajo eléctrico, la flauta travesera…y también se le debe atribuir a él la guitarra de concierto.

Entre sus pasiones además de la música estaban sus mujeres; huyó a Ámsterdam en 1977 para poder casarse con Casilda Varela, hija de un general, con la que tuvo tres hijos: Casilda, Lucía, y Curro. Tras separarse de Casilda compartía su vida con Gabriela Carrasco, una licenciada de bellas artes que conoció en uno de sus viajes a México, y que le dió dos hijos más, Antonia y Diego. El amor entre ellos era un amor incondicional se apoyaban mutuamente, eran como dos niños, ella vivió para Paco 24 horas al día siempre pendiente de sus hijos y de todos lo detalles. El último tema en el que trabajó junto con su amigo D’Anyelica, músico como él, fue un bolero titulado: “Me extraña, mi amor que no me extrañes”, el cual hoy se ve como metáfora para su viuda y sus seres queridos.

Hoy en mi interior, siento como el vació queda después de esta perdida, pues el genio que nos hizo amar la guitarra, disfrutar del arte que él derramaba en cada actuación se ha ido y será difícil de sustituir o hallar otro igual. Siempre quedara su recuerdo en un rinconcito de mi corazón, adiós maestro.

El artista que falleció victima de un infarto mientras pasaba unos días de descanso en México el día 26 de Febrero del 2014 fue despedido por sus familiares y amigos, para los que no hay consuelo al igual que una perdida irreparable para la música y el flamenco.

La vida que nos lo presto por un tiempo para que llenara este mundo de belleza y arte con su música ahora selo lleva… Gracias por todo…y buen viaje.

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