Perdida en un mundo nuevo

Somos lo que queremos ser…

Yo después de 15 años sin libertad, entre muros y rejas, al salir ha sido como volver a nacer, pero “tonta”.

Salí por la puerta grande, eufórica, feliz ante la vida que me esperaba.

Las cosas, en cambio, no se han presentado fáciles y menos en estos tiempos que corren de crisis. El comienzo fue arreglar papeleo, buscar trabajo, en un laberinto sin salida, encontrando puertas cerradas.

Perdida en mi propia ciudad, todo ha cambiado, todo es diferente. Han sido unos meses difíciles, increíblemente duros, sin encontrar mi sitio ni donde encajar. No sabía valorar mi recién reencontrada libertad.

He roto con mi vida pasada, pero he tenido a mi lado a personas extraordinarias, pacientes, incondicionales, … Imposible poder pagarles todo el apoyo brindado. Quizás por ellos fue que empecé a luchar y a tirar para adelante. Sé que hay que hacerlo por uno mismo, pero yo he empezado a enfrentarme cara a cara con la vida para que no se sintieran decepcionados.

Si sonries a la vida, la vida te sonríe a ti. He escrito incansablemente toda mi vida, pero en estos meses no he cogido un bolígrafo. Hoy, frente al papel en blanco, no sé por donde empezar. No existen palabras para definir lo que siento.

He disfrutado mirando el mar este verano o cogiendo una flor al pasar por un parque, he vuelto a mi viejo barrio y sentada en un banco me pareció ver a mi madre andando por la calle, como hace casi 20 años. He tenido cambios de humor, he reido y he llorado con toda la pasión y ternura de mi pobre y dolido corazón.

No quiero hablar de tristezas, ni soledades, no quiero hablar de fracasos ni decepciones… porque como siempre pasa en la vida, este te da lo que mereces y, de pronto, mi vida ha cambiado. Todo ha parecido renacer… Disfruto intensamente de las pequeñas cosas que nunca había valorado y ahora son tan simples como maravillosas.

Un ocaso, con el cielo dorado, sin rejas que se interpongan. Ver Granada o la Alhambra desde el mirador de San Nicolás, o simplemente, estar con alguien que aprecies y mirar sus ojos viendo cariño. Pasear pensando en las personas que quieres sin horarios.

A veces he deseado que el tiempo se detenga, pero el tiempo no se para y hay que vivir cada instante que te de la vida. Detalles que me hacen crecer y ser mujer, sentirme grande, quererme a mi misma por primera vez en mi vida.

Disfruto de recibir una llamada de algún amigo o amiga dando ánimos y vendiendo sueños. Con horizontes siempre grandes frente a nosotros, ya sea un amanecer como un grupo de buenos amigos.

Me dicen que mis palabras emocionan y transmiten sinceridad, yo para mí, son sensaciones tan profundas que me hacen querer reir o llorar y sentirme unida ante la nueva vida que se abre ante mi.

Olvido dia a dia la cárcel, aunque no olvido a quienes han quedado en ella, y no olvido, que allí, al caminar, siempre tropezaba con los muros. Y ahora, hay mil caminos ante mí.

Una libertaria ahora libre. Me encanta conocer universitarios y a Pides, son un soplo de aire fresco.

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