Un par de huevos fritos, por favor

Abordando este peliagudo tema, soy consciente de que lo que diga, no será políticamente correcto. Por tanto me esforzare en utilizar terminología compleja junto con atributos literarios para poder salvar la posible, aunque poco probable, censura de la editorial. Que llegue, al menos camuflado, el mensaje cifrado, como en el Código Davinchi o Nostradamus, para todos los estómagos agradecidos aunque estén anoréxicos.

Sé que tampoco me granjeare nuevas amistades (de las amistades con más o menos peso específico, no me refiero a gordos, me refiero a poderosos) pero bueno en honor a los demás compañeros de fatiga, reclusos todos y a petición de muchos, sobre todo los que no tienen peculio, me pongo a ello, asumiendo el peor de los escenarios posibles, ¡Que me metan en la Cárcel! y confiar en que, como leer, lo que se dice leer, lo hacen cuatro gatos, pues que pase desapercibido.

Empezare con algo que, como no es de mi cosecha, no asumo tampoco la responsabilidad, es de un “Amigo de Prisión”, por tanto debe ser puesto automáticamente en cuarentena, porque ya se sabe, aquí todo el mundo miente mas que habla. El personaje en cuestión dice poseer tres carreras, haber trabajado como directivo en varias multinacionales, entre ellas de hipermercados, durante más de veinte años y haber inventado y patentado la frase “Todos Somos Presos, pero No Todos Somos Iguales” ¡Menuda Chorrada!

El hombre, poco dado a las charlas talegüeras, al ser preguntado sobre su opinión ante la problemática con las comidas, dejo de leer, se quito las gafas y rápidamente formulo una tesis clara, concreta y concisa: Mira compañero y hermano, dijo, el problema es doble pero muy simple. Por un lado tenemos que el presupuesto destinado para las comidas, a causa de la crisis economía también se ve afectado en un porcentaje y lógicamente, mas pronto que tarde, esto afecta a la calidad y cantidad de las viandas, salvo que los gestores sean capaces de renegociar las condiciones de compra, frente a sus proveedores por el mismo motivo, La Crisis. Por otro lado, la profesionalidad siempre ha sido, es y será difícil de encontrar en todas las profesiones y los cocineros, pinches o quienes sean, los que preparan las comidas, y mucho menos aquí, no van a ser una excepción.

Se quedo tan pancho, coloco las gafas en su sitio y continúo con la lectura de su libro pasando olímpicamente de nosotros. Debo reconocer que lo relato con propiedad, convicción y seguridad, como si supiera lo que decía. Ni lo pienso ni lo digo, solamente la escribo como una opinión más que evidentemente respeto pero que no comparto, ni me la creo, mas me parece una diarrea mental, delirios de grandeza y superioridad, batallitas de un viejo enfermo y recluso como cualquier otro.

Yo de dineros y porcentajes, no tengo ni idea, a duras penas logre sacarme el Certificado de Estudios Primarios, pero de lo segundo si entiendo algo, de cocina, aunque no como profesional sino como amateur y, lo que diré es mi verdad como resumen de las verdades de la mayoría. Así que vamos al tajo. Hechos probado son: Todos los días del año disponemos de tres comidas. Trescientos sesenta y cinco días del año sobra bastante comida. La inmensa mayoría de los internos, perdemos peso y pasamos hambre. Los indigentes, cuando entran, rápidamente engordan (grupo minoritario)

Entonces ¿Qué es lo que ocurre?

Comida, como digo, tenemos todos los días y, con ingredientes, que llegar llegan, aunque unos en mas cantidad que otros y no es criticable que quien pueda elegir el tamaño del plátano o la pieza de pollo que más le guste, lo haga, porque también yo, como cualquiera lo haría y los compañeros que reparten la comida, de lo que sobra, siempre ofrecen aunque casi nadie quiera repetir, porque si llega algo interesante o novedoso, den por seguro, que de eso no sobra. Lo que ocurra en el interior de la cocina, no tenemos acceso. El trayecto de los carros, desde el fogón a los módulos tampoco lo conocemos. Sabemos que está controlado, por quien corresponda y por tanto, lo damos por bueno. Con esto como decía, no estoy ganando amigos pero, como aquel programa de televisión, “Alguien tiene que decirlo, Alguien tiene que contarlo”.

Los desayunos están francamente bien, no tienen mucha crítica, solo un poco. Es suficiente y agradable para los nuevos, para los demás, los veteranos de más de tres meses, suele ser un problema conocer que los Lunes, Miércoles, Viernes y Sábados tocan bollería, siempre la misma bollería, semana tras semana, mes tras mes y año tras año. De la misma forma que los Martes, Jueves y Domingos tocan: pan con margarina y mermelada, eso sí, es justo destacar que la mermelada aporta un toque de distinción, una variable interesante como elemento sorpresa, no sabemos si tocará de fresa, melocotón o naranja, esta última de reciente incorporación. Todo ello, acompañado por un vaso austero de café con leche que algunos repetimos y acaparamos cuando sobra.

Las comidas ya es otro cantar, con su planing semanal perfectamente organizado y así tiene que ser. Puchero con patata, lentejas con patata, habichuelas con patata, guiso de patatas, algo parecido a la fidegua con patata, otro guiso de patatas, una pésima imitación de paella unas veces y arroz caldoso otras, guiso de patatas, espaguetis o macarrones muy raros, acompañados de lechuga y digo bien, de lechuga no de ensalada clásica, con tomate, pepino, cebolla, no pondré mas ingredientes para no sobrecargarla. Vamos, una ensalada normal de la que todo el mundo come en su casa, hasta en los bares, no digo ya restaurantes, baste citar como ejemplo “En la Posada de los Siete Pecados”.

Entiendo que debe ser tarea complicada, elaborar una ensalada para tantas personas o para tanta “gente” o que la dificultad está en el viaje, el kilometraje, para que no se estropee por el camino. Bueno continúo porque también tenemos pescado y de distintas variedades, todas ellas seleccionadas con esmero por el menor número de espinas posibles y con la salvaguarda de las especies, por su tamaño. Con pan y fruta variada de postre: manzana, naranja, manzana, mandarinas, manzana, kiwis e incluso plátanos de canarias, a los que deberían aplicarle también, alguna medida para salvaguarda de esta maravilla, ya saben como la de “Pezqueñines No, Gracias”. Señores protejamos el plátano de Canarias, a los pequeñines dejémosles crecer. Este no es un mensaje del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La cena también tiene su planing, faltaría mas, sopa a diario acompañada de pechuga de pollo, hamburguesa, pollo, hamburguesa camuflada, alitas de pollo con patatas, algún flamenquín, salchichas, hamburguesas, espaguetis o macarrones, algún guiso de patatas, de vez en cuando un par de ruedas de fiambre y una vez cada dos semanas, aproximadamente, un par de huevos duros, siempre duros, para cuidar los niveles de colesterol. Pan y de postre, flan, yogur o natillas.

Los huevos, merecen una mención aparte y especialísima. Los fritos, llevo dos años de cumplimiento y ya no recuerdo su sabor, pero a los mas antiguos del lugar les ocurre lo mismo, cuando les preguntas ¿cuando fue la última vez que comiste huevos fritos? Como respuesta te hacen el lobo. No los pondrán porque ¿llegarían fríos? No, no debe ser por eso, porque frio llega casi todo. ¿Será por darle el punto? (luego hablaremos del punto) entonces ¿Qué misteriosa razón se oculta sobre o bajo los huevos? Prometo contarlo cuando lo descubra.

Diciembre como todo el mundo puede imaginar, es un mes muy duro, sentimentalmente hablando para los internos pero, gastronómicamente, es un mes muy esperado por todos, hasta con ilusión, porque Noche Buena – Navidad y Noche Vieja – Fin de Año, son dos días con comidas y cenas “Especiales para la ocasión”, con ingredientes y materias primas que requieren tirar de memoria, porque no los recordamos y que ahora yo no desvelare para no aguarle la fiesta al prójimo, solo diré como muestra, que tomamos “cerveza sin alcohol” y “tarta helada” (si, ya se que Diciembre ,es Invierno, pero no tiene importancia). Como fin de fiesta, llegamos al día de Reyes, lo festejamos con medio vaso de chocolate, extremadamente bien diluido y con una lujosa porción individual de roscón que afortunadamente, no lleva ni figurita ni haba, porque no quedaría roscón y aquí es preciso recordar que las novedades y cosas especiales, no sobran jamás. No les contare la cara y los comentarios realizados, por los que tienen dieta, que no los prueban. Afirmo con rotundidad y sin miedo a equivocarme que, con solo dos días, todos recuperamos tres kilos. Así que animo, ya queda menos para la Navidad.

Llegan noticias, por los Novatos y/o Preventivos (porque de la televisión no nos fiamos, dan muchas informaciones manipuladas y mucha publicidad engañosa) que por el exterior, aún circulan y comen cosas raras. La gente “normal y libre” se ha vuelto loca y derrochadora, a pesar de la crisis, dicen que comen pizza, tortilla francesa, bocata de jamón con tomate y aceite, lasaña, filetes de cerdo y hasta de ternera, patatas fritas, que según cuentan “no son congeladas” pimientos fritos, champiñones, berenjenas, calabacines, aceitunas, macarrones o espaguetis normales (con carne picada y tomate frito), guisos que no llevan patata, que les ponen otras cosas muy extrañas, carne y verduras. No se, la verdad es que yo alucino ¡un par de huevos fritos con patatas naturales y un trozo de carne! Esta claro que deben tomar Danacol o, similares, para regular tanto colesterol.

Las tertulias talegueras, las salidas a médicos o diligencias, es tema de conversación las comidas en los módulos y los mas veteranos cuentan incluso en qué módulos se come mejor y hasta en qué cárceles, de las que han pasado. Algunas frases populares que circulan por el barrio son: “Veamos que fantástico menú tenemos hoy” “¿que toca hoy?” “Vamos por el puchero” “¿Nos darán hoy una sorpresita?” “Dame un pan blanquito” “¿Vendrá hoy en su punto?”. Vamos a por el punto, porque el punto, merece un punto y aparte.

Somos conscientes de la dificultad que entraña dar con el punto que agrade a todos, esto por definición ya es tarea compleja y lo sabemos, pero por regla de tres simple, debería ser igual de difícil, dar con el punto que desagrade a todos; ¡¡Pues No, Señores!! Este punto ya esta conseguido, les ha costado su tiempo pero después de mucha práctica, ya lo han logrado. Objetivo cumplido y mantenido. Ahora vamos a por el otro punto, el bueno, no perdamos la Esperanza, somos conscientes de la perseverancia del Equipo de Cocina y seguro que mas tarde que pronto también lo lograran, ánimo colegas, hermanos, tenemos omeprazol, almax y plena confianza en vosotros. Nuestra mente, nuestros pensamientos y también lo que queda de nuestros cuerpos, son vuestros.

También tenemos dietas para los más delicados y enfermos. No me detendré mucho, son prácticamente los mismos menús que los “normales” pero con tres diferencias: un mini-brik de leche por las mañanas, dos manzanas, un envase de aceite de juguete, con pan blanquito y sin café con leche. El postre de la comida, casi todo el año, son manzanas y el postre de la noche, siempre es yogur natural. No escribiré los comentarios que realizan “los dietistas”, solo diré que odian, que tienen aversión a las manzanas y al yogur blanco.

Unas consideraciones finales: No aspiramos a que nuestra cocina, porque es de todos, figure algún día en la guía Michelin. También comprendemos que donde estamos no podemos ni debemos exigir nada a nadie. Únicamente sugerimos que:

  • Todo es susceptible de ser renegociado.

  • Un repaso a los circuitos establecidos.

  • Elaborar algunos planing con otros ingredientes y/o materias primas distintas, baratas, pero novedosas.

  • Barajar dichos planing para jugar y fomentar el elemento sorpresa.

  • Dotar a los “profesionales” de herramientas como, algunos libros de cocina tradicional.

  • Un poco de motivación para mejorar “los puntos”.

Todos en general, renovamos nuestro compromiso de conejillos de indias y yo en particular, si termino en prisión, que alguien se acuerde de llevarme tabaco junto con la dieta. Si por el contrario quieren darme alguna recompensa, sugiero una visita a la cocina y poder degustar de “un par de huevos fritos, por favor” solo con aceite y unos ajitos, para no engordar. Me comprometo a hacer uso de mis dotes culinarias y freírlos yo mismo, así evitamos la posible contaminación y que nadie tenga que tocarme, los ingredientes. Mil perdones, muchas gracias y buen provecho.

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Un comentario sobre “Un par de huevos fritos, por favor

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  1. Rafael, chapó, no se cuantos te leeremos, pero te aseguro q al menos yo, os leo siempre, mucho ánimo y espero q este año q entra, venga cargado de muchos “puntos buenos” para todos…. 😉

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