Carolina Carvajal García: “Las empresas no quieren presos, no les sale rentable”

Carolina-Carvajal,-subdirectora cárcel Albolote
La subdirectora de Tratamiento de la cárcel de Albolote contesta a las preguntas de La Voz del Mako

Carolina Carvajal García fue nombrada el pasado verano subdirectora de Tratamiento del Centro Penitenciario de Albolote, donde venía ejerciendo su labor como psicóloga. Ahora dedica muchas más horas al trabajo administrativo, a reorganizar los módulos para prevenir problemas, un trabajo más gris que le permite “tener una visión más global de la prisión”. Pero se resiste a dejar aparcada su faceta de psicóloga. Es de las que se lleva trabajo a casa y asegura no tener apego al cargo. Aunque reconoce la existencia de déficits en recursos humanos y materiales, lamenta que muchos presos no hagan uso de los que se ponen a su disposición. También se ‘moja’ en algunos temas de actualidad. Por ejemplo: es contraria a la condena perpetua porque “no disminuiría la delincuencia y crearía guetos”.

-¿Qué es para usted una cárcel?

-Es un mal necesario, un medio por imposición de las autoridades judiciales, que son las que dictaminan que una persona entre en la cárcel. Se intenta que, durante el tiempo que esté aquí, supere las carencias y los déficits que le han traído a prisión.

-¿Qué supuso para usted que la nombraran subdirectora de Tratamiento?

-Agradezco al director la oportunidad que me ha dado porque la verdad es que se conoce la prisión de una manera más global. Es una nueva experiencia, un reto en mi carrera profesional en una prisión como Albolote, que no es un centro pequeño de fácil manejo, sino una prisión-tipo con una plantilla con unas características muy concretas.

-¿No echa de menos, como psicóloga, el trabajo de campo con los internos?

-Muchísimo. Es lo que más añoro desde que estoy en la Subdirección porque solo os puedo dedicar un tiempo muy limitado. Me veis por la mañana, siempre intento pasar audiencia por todos los módulos, pero tengo mucho trabajo administrativo. Por desgracia no puedo desatender las tareas administrativas y de coordinación. Pero sí, echo mucho de menos el trabajo de campo como psicóloga.

-¿Es capaz de olvidarse de la prisión una vez que llega a su casa?

-Hasta hoy no. No soy capaz. Siendo psicóloga te llevas a veces los problemas de los internos a casa, sobre todo cuando haces terapias de grupo con ellos . Siempre me ha gustado trabajar en el módulo de respeto, en unidades terapéuticas, en módulos donde me exigían un contacto grande con los internos. Y evidentemente he empatizado un montón y los problemas de los internos te los llevas. Hay días que me voy desbordada, no consigo olvidarme.

“No estoy de acuerdo con que la cárcel esté ahora masificada”

-Hay muy pocos psicólogos en prisión. ¿Cree que en una entrevista de cinco minutos se puede conocer a un preso lo suficiente como para valorarle?

-Evidentemente en una entrevista de cinco minutos no se conoce ni a un interno ni a nadie . Por desgracia sabéis que las limitaciones de recursos humanos como materiales siempre han existido en las cárceles. Efectivamente hay pocos psicólogos, no sólo para las entrevistas sino para la atención. Los psicólogos no pueden dedicar tiempo a hacer más terapias que son necesarias para trabajar los problemas específicos de cada persona, precisamente porque hay cuatro o cinco profesionales para los 1600 internos que estáis aquí. Es una pena porque evidentemente no se trabaja la problemática que a nivel psicológico se debe trabajar. No se puede. También es cierto que vosotros, a veces, no sabéis dirigiros tampoco al psicólogo cuando necesitáis ayuda. Creo que no tiráis de ese recurso aunque sea muy escaso, pero siendo realista no se puede abordar toda la problemática porque los recursos humanos son limitados. Incluso con los psicólogos voluntarios y en prácticas que vienen a la prisión es imposible atenderos de forma adecuada.

-¿Qué opina de la situación de masificación del centro penitenciario de Albolote?

-Ahora mismo no estoy de acuerdo con que la cárcel esté muy masificada. Cuando accedí a la Subdirección rondábamos los 1.900 y ahora estamos en 1.600 que para un centro-tipo está bien. Sois muchos pero no creo que haya masificación. De hecho, en la mayoría de los módulos, sobre todo en los ordinarios hay entre 105 y 110 internos cuando la cifra ha estado en 130 o 135. Los módulos de respeto sí es cierto que pueden estar más cargados pero no hay problema de convivencia. ¿Qué no es agradable? El hecho de vivir en una prisión y tener que vivir con gente impuesta obligatoriamente, porque no son vuestros amigos y no los elegís de forma voluntaria, es desagradable.

-¿Cuál es el promedio de quebrantamiento de los permisos que se conceden?

-Bastante bajo. No sabría precisar pero es muy pequeño para los permisos que se dan. Es cierto que hay determinados módulos que por el perfil o características de los internos salen mucho más de permiso, y hay otros en los que los permisos son muy limitados. Pero es curioso que en estos módulos, en los que se puede pensar que el riesgo de quebrantamiento de permiso es mayor, se demuestra que no es así. El quebrantamiento es mínimo.

-¿Por qué no tienen preferencia los presos con menos recursos a la hora de acceder a un destino remunerado?

-Preferencia sí. Es una de las variables que en las bolsas de trabajo se tienen en cuenta, además de otras. Sabéis que hay otras variables como la antigüedad del interno en el centro, la conducta y los recursos económicos. Lo que pasa es no siempre se puede acceder a esos destinos porque, con independencia del apoyo económico de la familia que tenéis fuera, son bastante pocos en relación con toda la gente que necesitaría trabajar, que creo que sois todos.

Carolina-Carvajal,-subdirectora cárcel de Albolote
Carolina Carvajal, en la redacción.

-¿No cree que la prisión debería hacer alguna gestión para ofrecer puestos de trabajo remunerados?

-Creo que la Institución hace todo lo que puede pero los recursos son muy escasos y no siempre, por desgracia, podemos tirar de las empresas del exterior para destinos productivos. No contamos, no quieren, no les sale rentable a las empresas de fuera. No por nuestra parte, porque es cierto que la Institución lo intenta y se lucha por ello, pero en Granada no hay un tejido empresarial fuerte y partiendo de eso, pues no les interesa.

-¿Cree usted que en un futuro a los presos en libertad condicional se les facilitará un trabajo al igual que ocurre en otros países?

-Con la crisis actual ni a los que estáis en prisión ni a los que no han entrado nunca en esta casa. Se intentan establecer sistemas de coordinación con empresas del exterior, e incluso la Administración ofrece ayudas y subvenciones a las empresas que contraten a presos. ¿Qué es insuficiente? Volvemos a lo de siempre. Pensad que hay mucha gente que nunca ha pasado por prisión y tiene muchos problemas para encontrar trabajo. La Administración hace lo poquito que pueda hacer pero no sé hasta qué punto el sistema funcionará.

“Soy partidaria de beneficios pero siempre que la persona se lo trabaje y se lo gane”

-Cada vez hay más módulos de respeto en todas las prisiones, lo que permite una mayor calidad de vida pero ¿se van a potenciar los beneficios penitenciarios?

-El simple hecho de estar en un módulo de respeto es un beneficio, no penitenciario como el permiso de salida o el tercer grado. La tranquilidad, la calidad de vida, la higiene, la posibilidad de participar en actividades… ¿Más beneficios penitenciarios? Los beneficios vienen dados por la conducta y por el trabajo que desempeñan los internos en esos módulos. Aquí se trabaja y se participa, y se esfuerza uno más que en un módulo ordinario en el que el interno está mucho tiempo en el patio sin participar en ninguna actividad, sin colaborar en las tareas de limpieza. En los módulos de respeto las normas son mucho más estrictas y exigentes. Si ellos tienen más beneficios penitenciarios es porque está condicionado a lo que se les exige a ellos. No por el hecho de estar en esos módulos se les concede el beneficio. Se les da en función de su conducta.

-Cuando se deniega un permiso se suele contestar, por lo general, “falta de consolidación de factores positivos”. ¿Por qué no enumeran esos factores y se realiza un plan para que en el futuro se consoliden?

-Por escrito no se puede enumerar porque se trabaja por códigos, pero el educador del equipo sí que verbalmente os debe  especificar cuáles son esos factores. Muchas veces alude al tiempo de condena o porque el equipo quiere ver cómo se consolida esa persona, otras veces se refiere a un tratamiento concreto o a la superación de un déficit o carencia que no está superado. Si yo fuese interno me preocuparía de preguntárselo al equipo técnico y que me conteste.

-Si tenemos en cuenta el reglamento penitenciario, ¿de cuántos permisos ordinarios deberíamos disfrutar antes de conseguir el beneficio del tercer grado?

-De forma obligatoria no hay nada establecido. Hay gente que por su perfil en su primer permiso ya se le valora como positivo o que está en un buen momento para un tercer grado, y hay otros que pueden disfrutar de diez o quince permisos y todavía no se tiene en cuenta el tercer grado. Se tienen en cuenta muchas variables y el reglamento sólo habla, para los permisos, de tener la cuarta parte cumplida y buena conducta; y para el tercer grado, cuando el equipo técnico y la junta lo consideren adecuado.

-Dentro de los módulos tenemos la percepción de que algunas personas acceden al tercer grado rápidamente en segundas y terceras oportunidades. ¿Cómo es posible que tengan esos privilegios cuando a otras personas ni siquiera se les da una primera oportunidad?

-Cada caso se estudia individualmente, no todas las personas son igual de conocidas por los profesionales y funcionarios. A los internos que participáis en actividades os conocen los profesionales pero hay otras personas que, o bien no demandan atención de los profesionales o cuando el equipo va al módulo no se dejan ver, se tiene un conocimiento más escaso. Eso es real. Y dentro de la gente que se conoce, hay algunos que ofrecen más garantías que otros. Todo es relativo. Siempre hacéis las comparaciones con los que les va mejor que a vosotros y nunca os comparáis con los que les va peor. Lo cierto es que se estudia cada caso de forma individualizada y, si se concede el tercer grado, es porque se considera que esa persona se lo merece o está en el momento adecuado para  dar un paso más en su itinerario penitenciario.

-¿Cómo es posible que en un módulo de permisos convivan internos preventivos e incluso otros que llegan directamente desde la calle? ¿No cree que es contraproducente y puede afectar a los internos que salen de permiso?

-Cuando accedí a la Subdirección el sistema de separación interior estaba mucho más disperso que ahora. Trato de delimitar mucho más los perfiles por los módulos, lo que pasa es que es complicado. No puedo cambiar a 50 presos de golpe de un módulo a otro, pero sí intento que los perfiles queden más claros. No soy partidaria de que todos los permisos tengan que estar en un módulo. ¿Preventivos? No soy muy partidaria pero no se puede cambiar inmediatamente. En el caso de los que vienen de fuera, la idea es meter a personas con condenas cortas, de buen perfil. Tenemos muchas veces las manos atadas para hacer una separación ideal pero no existe, no se puede hacer. Intento con el tiempo, porque no se puede hacer de golpe, que los perfiles y la separación interior sea lo más correcta posible y siempre buscando lo más homogéneo. Claro que es contraproducente que convivan en un mismo módulo una mezcla de preventivos, penados, jóvenes, adultos…

-¿Es usted partidaria de aplicar políticas de tratamiento proclives a conceder beneficios penitenciarios?

– Soy partidaria de beneficios pero siempre que la persona se lo trabaje y se lo gane. Soy de la opinión de que aquí las personas deben estar como tránsito, no se pueden quedar ancladas y nuestra función es ayudar a esa persona a superar los problemas que le han traído a la prisión, lo que pasa no todo el mundo lo supera. A veces pasan sin pena ni gloria. No sabemos si les ha servido o si les sirve incluso como algo negativo. A veces esa persona no quiere o no accede a los recursos que la prisión le ofrece aunque sean escasos. Creo que nuestra obligación como Institución Penitenciaria es que esas personas trabajen y puedan acceder a esos beneficios. No lo veo como un regalo, sino como una ayuda en su desarrollo integral y en su mejora personal.

-Si realmente pudiese realizar su trabajo con los medios suficientes, ¿se rehabilitarían los presos con mayor garantía?

-Estoy convencida de ello. Si hubiese los recursos y medios adecuados estoy convencida de que la reinserción sería mucho mejor. También es cierto que no sabéis aprovechar los recursos que hay aunque sean escasos e insuficientes. Esto es un tándem: por una parte, la Administración que siempre tiene sus déficits y sus carencias, pero por vuestra parte también tenéis los vuestros y no sabéis aprovechar lo que tenéis.

-¿Cree que con el tratamiento que se ofrece a los delincuentes sexuales y agresores en materia de género pueden llegar a rehabilitarse?

-Las terapias que se les ofrecen son muy  trabajadas y completas pero tenemos que partir de la base de que la motivación para participar en esas terapias muchas veces es intrínseca: participo en la terapia porque es lo que me exigen en mi programa de tratamiento para que me concedan un beneficio penitenciario. Aquí muchas veces la gente participa en las terapias con una voluntariedad fingida a diferencia del que está en la calle y va al psicólogo a que le traten de un problema porque quiere superarlo. Aquí es porque sé lo que me conviene. Pero las terapias son muy trabajadas y ya quisieran muchos psicólogos aplicar terapias que hacen un abordaje integran de la persona tanto de pensamiento, emoción como conductual. Yo las he impartido con grupos de internos y me encantaba. Ahí falla más el interno porque no es sincero.

“Con la cadena perpetua, las cárceles se convertirían en guetos”

-¿Es cierto que los ricos entran por una puerta e inmediatamente salen por la otra?

-No estoy de acuerdo. Me indigna y me daría mucho coraje pensar que eso es así. Desde que entra por la puerta a mi me da igual que sea Rockefeller o que sea una persona indigente. Tengo que trabajar con los dos de igual manera. Para mí son dos personas que dejan la profesión que han tenido fuera y empiezan desde cero en el momento en el que entran por la puerta de la prisión.

-¿Qué le parece la propuesta realizada por Federico Trillo de instaurar la cadena perpetua?

-Estoy convencida de que eso no sirve para nada y no disminuiría la delincuencia. Es una medida que está en contra de los principios que estamos intentando conseguir de reinserción y reeducación, integración social de una persona. Volveríamos al pasado cuando los centros penitenciarios eran centros de reclusión. Daríamos un salto en el tiempo pero para atrás como los cangrejos. No serviría para nada porque convertirían las cárceles en guetos de personas sin ninguna posibilidad, sin recursos, abocadas a la nada, a que se le acabe la vida en ese momento .

-Teniendo en cuenta que el cargo de subdirectora tiene tintes políticos, ¿piensa que podrá continuar desarrollando de la misma manera su política de tratamiento con las futuras directrices del PP que se avecinan?

-No sé si estaré aquí. Para el cargo de subdirector se busca a personas que han tenido un contacto directo con los internos, que manejan más el área de tratamiento y programas terapéuticos, que es lo que se quiere potenciar. Como psicóloga me parece estupendo. No sé cuáles serán las directrices del nuevo Gobierno, si se va a dar importancia a los tratamientos. Como no tengo una bola de cristal, no puedo contestar. Tampoco he tenido oportunidad de desempeñar un cargo similar con otro Gobierno. Me gustaría seguir por el hecho de que ya he empezado, estoy trabajando mucho y no quiero dejar las cosas a medias, pero no compensa económicamente porque son muchos más responsabilidades. También es cierto que yo soy psicóloga, me encanta mi trabajo y espero seguir ejerciéndolo en un futuro. Como experiencia es buena pero no le tengo ningún apego al cargo.

-¿Qué opina del caso Montes Neiro?

-No soy juez. El juez le ha condenado y no entro a valorar si debe ser menor o mayor su condena. Este señor está aquí por una orden judicial y para mi es un interno más, como otro cualquiera al que se le intenta que pueda acceder a los recursos de la prisión igual que los demás. No entro a valorar si es correcto o incorrecto la condena que está cumpliendo este señor.

-ETA ha declarado el “cese definitivo” de las armas. ¿Cree que sus presos pueden disfrutar de compensaciones como el acercamiento a prisiones más cercanas, rebajas de condena o indultos?

-Es pronto porque solo han pasado unas horas [la entrevista se hizo el viernes 21 de octubre] para hacer una valoración. No sé lo que puede pasar. El tema es bastante complicado de tratar. Más que lanzar hipótesis creo que hay esperar a ver cómo ellos actúan. En función de eso ya podemos tener algo más de información. Ahora es hablar por hablar sin tener base objetiva. La ley establece algunas posibilidades pero tampoco sé lo que puede pasar.

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3 comentarios sobre “Carolina Carvajal García: “Las empresas no quieren presos, no les sale rentable”

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  1. espero q tu experiencia y tu actitud de ayuda y entrega a tu trabajo sirva para ayudarlos pq ante todos son personas y como bien sabemos la prision es de transito , confio mucho en ella y espero q ayude a los internos ,

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