Manuel Martín Povedano, ‘Curro’: “He visto a presos llorar con mi cante”

La Voz del Mako Manuel Martín Povedano
Manuel Martín Povedano contesta a las preguntas de sus compañeros de La Voz del Mako.

Manuel Martín Povedano, conocido dentro y fuera de la cárcel como Curro, lleva casi una vida en la prisión. Se le distinguen los galones aunque no los lleve puestos. Curro es muy respetado tanto por su faceta artística, que domina a la perfección, como por su personalidad. Hace unos años Manuel Martín Povedano, en la modalidad de cante, y Serafín Villena, en la de guitarra, fueron los triunfadores de la final del octavo Concurso Nacional de Centros Penitenciarios. El premio fue uno más que añadir a su largo palmarés. Llega a la redacción de La Voz del Mako con el libro ‘Luces y sombras del flamenco’, del escritor José Manuel Caballero Bonald, donde guarda sus tesoros: algunas fotos históricas de su carrera artística y de su familia que, al finalizar la entrevista, nos enseña con mucho orgullo.

-¿Cuánto tiempo lleva en prisión y qué delitos ha cometido?

Llevo ahora mismo 14 años preso. Lo mío tiene que ver con el tráfico de drogas y otros asuntos relacionados con el dinero, como es la falsificación de moneda. Con la reciente  reforma de la ley me han quitado tres años de mi condena por tráfico de drogas. Un preso común con mis delitos sólo puede cumplir una pena de 20 años. Me quedaría aproximadamente tres años en una condena a pulso, pero dándome lo que creo que es mío y me pertenece, me deberían echar ya.

-¿Qué es para ti el flamenco?

-El flamenco es mi vida. Yo desde que era un crío empecé con el canté y también me movía en el mundo de los toros. Son cosas con las que uno nace, las siente que forman parte de uno. Sin el flamenco yo me moriría porque es por lo que yo vivo, lo que más quiero junto con mi familia. Es lo que sé hacer, no sé nada más. No he hecho deporte excepto cuando había que prepararse para torear. Pero a cantar empecé, a nivel profesional, con apenas catorce años en la peña de Francisco Gálvez  Gómez, que era la Yerbabuena; en la de la Platería, en Granada; y en la peña de la Alcazaba en Loja. Ya entonces me presentaba a los concursos de cante. En el año 1975 gané mi primer concurso de canté flamenco que organizaba Telefónica, después sucesivamente gané cinco años seguidos en Armilla, en Ogíjares… En el 89 me traje de Córdoba un cuarto premio y también he ganado el concurso nacional de cante.

Manuel Martín Povedano, Curro, preso
Curro se muestra muy expresivo.

-¿El flamenco es una forma de vivir o es un arte?

-Yo creo que es el conjunto de los dos cosas. Es un arte y forma parte de mi vida cotidiana. Dedico mucho tiempo al aprendizaje de escuchar para tratar de ir mejorando y dominar los palos. Pero, desde luego, hay que llevarlo.

-¿Con qué edad empezaste a cantar?

-Yo empecé siendo un crío. Tengo fotos en la casa pero debía contar con cuatro o cinco años cuando  en el pueblo donde nací, Lancha de Cenes, en la carretera de la Sierra, me sacaban los mayores en las verbenas. Recuerdo que me decían: ¡venga el niño de la Frasquita!, que era mi abuela que en paz descanse.

-¿Cree que su paso por la cárcel le ayudará en un futuro para abrirse camino en el exterior?

-En la cárcel tienes más tiempo que en ningún otro sitio para el flamenco porque puedes estudiarlo y escuchar muchas cosas. Te puedes meter en él muy fácil. El flamenco de prisión es  diferente al de la calle. Tiene más humanismo, lo sientes más, es más rabioso, cantas con mucha pena porque cada vez que cantas te acuerdas de lo que tienes fuera. Es un flamenco rabioso, es intranquilo, es imposible por la forma de ejecutar la seguiriya, el fandango, la soleá. Son cantés de sentimiento. Expresa el sentimiento que lleva el cantaor pero también del que lo está escuchando. Aquí es un lugar para el aprendizaje.

-¿Con qué cantaor flamenco te identificas más?

-Yo soy un cantaor que canto por mi mismo. Nadie me podrá decir que imito a alguien. Ni a Fosforito, ni a Farina… Cada cantaor es distinto, cada uno tiene una forma de ejecutar los cantes. Lo que hay que tratar cuando uno se sube al escenario es cantar y que luego la gente se pregunté de quién es lo que canta. Tienes que ser un cantaor natural, nada de imitaciones..

-¿Qué cante flamenco es más proclive para tratar temas penitenciarios?

-Está la carcelera que es un cante en desuso. Los primeros cantes que se hacían eran los cantes de trilla, las nanas, los cantes primitivos… Pero, si se habla de la prisión, muchos no saben que existen las carceleras, que es el sentir que tiene el preso, cuando recluido en su chabolo, se queja y transmite lo que siente, el sufrimiento. Y lo hace a través del cante. Hay una letra que dice: Estoy harto de llamar/y no viene el carcelero/me están haciendo pasar/ más que el Cristo en el madero/ yo quiero morirme ya.

Manuel Martín Povedano, Curro, preso de Albolote
Curro, de pie junto al micrófono, junto a otros cantaores, en un festival a favor de la Autonomía andaluza.

-El tiempo de reclusión, ¿ha beneficiado a su flamenco o lo ha perjudicado?

-Yo siempre he estado allá donde se cantaba flamenco. A veces en el escenario y a veces entre el público. A la Unión no he podido ir por el alejamiento de condena, pero he estado en la Bienal de Sevilla y en otros concursos. Cuando se habla de flamenco yo estoy ahí, bien participando o escuchando. Si participo, mejor. Lo que me gusta a mí del flamenco es estar sentado en la silla. Uno es flamenco cuando siente la guitarra y está en lo alto del escenario, abajo uno tiene que ser una persona normal. Y hoy puedo decir que el público de la prisión es uno de los mejores públicos que uno puede tener porque desde lo alto le ves muchas cosas. Es verdad que hay quien no se fía. Yo conozco esto bien, por desgracia, y he visto gente llorar cuando cantaba porque remueves los sentimientos, ves al público cosas que en la calle no las ves.  En la calle, la gente te alaba y te dice que tiene unos recuerdos muy gratos, pero es por la borrachera que tienen. En la cárcel, donde sólo se puede beber agua, hacer llorar es muy difícil. Te das cuenta que remueves el corazón.

-¿Cuándo salgas como crees que te verán: como un descubrimiento o un reencuentro?

-Yo creo que será un reencuentro porque en la calle ya saben muchos flamencos quien soy yo. La peña de la Platería o la peña de la Trilla de Salobreña, que me hizo el último homenaje en la cárcel, tienen muchos recuerdos míos. Tienen videos  para que ellos los vean en las peñas y disfruten todos los vecinos. Ellos son los que hablan de ti y te pintan tal y como eres. Muchas veces me dicen que cómo es posible que esté tan joven, qué es lo que me hecho, dónde me he metido. ¿En alcohol con sesenta años que tienes?, me dicen. Yo no fumo desde hace nueve años, me cuido y como igual que los pájaros. Me cuido muchísimo porque si me quedan quince años de vida prefiero alargarlo un poco más hasta los 19.

-¿Qué piensa hacer cuando salga en libertad? 

-Lo primero que voy a hacer es estar con los nietos, cogerlos y llevarles a muchos sitios porque no he podido disfrutar de ellos. A los hijos se les quiere mucho pero a los nietos se les llega a querer igual o más que a los hijos . Los nietos te hacen una carantoña y te vuelves loco. A continuación, empezar a cantar en la peña de la Platería y en otras peñas y festivales. Lo que sí voy a tratar es de profesionalizar mi carrera artística para que la gente que no me conozca pueda tener mis trabajos y les pueda servir de algo.

-¿Qué significa para ti un funcionario de prisiones?

-Hay muchos funcionarios que son amigos míos y hay funcionarios con los que tienes que estar siempre con la escopeta montada porque no te conocen bien y no saben nada de la persona. Pero el que tiene conocimiento de la vida y sabe lo que uno ha penado, te mira como a un amigo. Muchas veces cuando le pasa algo a un preso veo que a ellos les duele porque son humanos. No es que sean ni buenos ni malos, pero sí es verdad que las cárceles no son lo que eran antes. Hoy el funcionario está mucho más ligado al preso que antes. Antes era más dejado.

-¿Qué es para ti un chivato?

-Es lo peor que puede haber. Ni siquiera caen bien a los propios funcionarios. Chivatearse es llegar a lo más bajo. No es de hombres, es de cobardes.

-¿Qué opina del cambio de director que se ha producido en el centro?

-No conozco al nuevo director y no puedo opinar sobre eso. Desde que llevo en prisión he conocido a Eduardo Caracuel, Nahum Álvarez y ahora a Jaime Hernández. Las cárceles han cambiado mucho y creo que ahora se les da a los presos más facilidades para que las personas puedan vivir de otra manera. Los pinos que hay en la entrada los he visto crecer, los sembraron cuando yo entré.

-¿Es usted el playboy de la cárcel? (Risas)

-Si os digo la verdad, es curiosa la pregunta que me hacéis: ¿tú te puedes creer que no sé lo que es un playboy? No sé si tiene que ver con eso de Marbella. ¿Un ligón? Yo creo que al hombre le gustan las mujeres buenas, cariñosas… El hombre tiene que morir siempre por la mujer porque un hombre sin mujer no puede vivir, jamás en la vida. Uno tiene que acordarse de que su madre también es mujer.  A la mujer no hay que ofenderla, ni criticarla; hay que tratarla con mucho cariño, quererla mucho, mimarla para que te dure mucho tiempo. Eso es ser un hombre, pero no critico al que tenga otra orientación sexual. Hay que respetar a todo el mundo.

Manuel Martín Povedano, Curro, preso Albolote
Curro, vestido de torero.

-¿Cómo calificaría la vida que que le ha tocado vivir?

-Por circunstancia de la vida he siyo yo y lo que me ha tocado vivir. Empecé desde muy pequeño en un trabajo de esclavo, sacando arena para carreteras. Pero luego elegí el camino más fácil de la vida. Yo guardo una anécdota muy mala de la vida y creo que fue el detonante de lo que vino después. De chavea  había en Lancha de Cenes un hijo de un practicante al que los Reyes le echaron una bicicleta. Yo le pedí que me diera una vuelta pero me contestó que le dijera a mi padre que me comprara una bicicleta. Mi padre entonces se había ido a trabajar a Francia porque las cosas estaban muy mal. Me enrabieté y me quedé con aquella pena. Con el tiempo rompí un Mercedes y él seguía con la bicicleta, rompí otro Mercedes y seguía con la bibicleta. Yo sí lo subía en el coche, y eso es lo que tiene que tener la persona, las puertas abiertas al mundo. Me eché a la mala vida. Empecé a gastar mucho dinero en sitios de alterne, lo que te lleva a buscar el dinero…  Si yo tuviera que volver a aquellos tiempos no lo haría, me apaño con lo que tengo ahora.

¿Es cierto que has tenido relación con el toreo?

-Sí, empecé a torear siendo un chavea porque lo llevaba dentro de mí. El flamenco y el toreo nacen de uno, lo llevas dentro, pero si toreaba no podía cantar. No se puede hacer las dos cosas a la vez. Hay que estar centrado en lo que se hace y para cantar había que trasnochar. No es la mejor vida para un torero. Mi primo fue Salvador Sánchez Povedano, conocido como Frascuelo quien, junto a Lagartijo, fue el gran torero de Granada. De mí decían que tenía cualidades pero preferí el cante.

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4 comentarios sobre “Manuel Martín Povedano, ‘Curro’: “He visto a presos llorar con mi cante”

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  1. Me acabo de enterar que el centro penitenciario de Albolote, tenía estos medio de comunicación con el exterior, y me han parecido geniales, por lo tanto intentare estar “al loro” de todo lo que publiquéis, e intentare comentaros los máximo posible.
    Con respecto a esta entrevista, estoy totalmente de acuerdo, “Curro” es un gran artista y de eso no cabe la menor duda; Yo tengo el placer de conocerlo y con solo mirarlo a la cara, ves ese talento que posee dentro de él.
    De este artista se puede aprender mucho, ya que posee grandes experiencias vividas, y eso es lo mejor que una persona puede tener a su alrededor. El hecho de que este preso, por una serie de delitos que haya realizado, no quiere decir que esa persona no pueda cambiar y triunfar en la vida del flamenco. Cierto es que hoy día la sociedad, tiene mal visto a aquellos que han pasado por un proceso carcelario, pero con personas como “Curro” podemos demostrarles que no importa pasar por esa faceta de tu vida, siempre y cuando hayas aprendido a valorar lo que tienes y a razonar lo que hiciste.
    Un saludo para todos

    1. Ante todo, os deseo Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo. Le doy las gracias en nombre del flamenco y de mis compañeros por la atención que han tenido con nosotros. Muchas gracias por escribir este mensaje tan bonito.

      Fdo.: Curro

  2. Hola soy silvia patricia martin del pico sobrina de manuel martin povedano hermano de mi padre estoy super orgullosa de este hombre a pesar de privarle la libertad por los errores q cometiera en su tiempo a servido como ejemplo en Albolote pocos presos qedan como el, ESTOY MUY ORGULLOSA DE ESTE BLOG Y ESPERO Q MI TITO TAMBIEN ESPERO Q ESTE BIIEN ESPERO VERTE PRONTO UN SALUDO TU SOBRINA Silvia

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