Jaime Hernández, director de Albolote: “El que se lo curre, obtendrá recompensa”

Entrevista al director cárcel de Albolote
Jaime Hernández, a la derecha, responde a los internos de La Voz del Mako.

Jaime Hernández Alonso (Medina del Campo, Valladolid, 1957), licenciado en Criminología, casado y con dos hijos, concedió hace unos días la primera entrevista a la redacción de La Voz del Mako, a la que tuvo oportunidad de explicar los cambios que quiere imprimir como director del centro penitenciario de Albolote. Su gestión se ha notado desde el mismo instante en el que tomó posesión de su cargo a finales de enero. Lleva nada menos que 21 años en puestos de dirección, dice tener las “manos abiertas” a la hora de aplicar beneficios penitenciarios y pone el acento en la necesidad de mejorar la educación como pilar básico para la reinserción. La recompensa se obtiene -aclara- en función del esfuerzo personal que haga el interno. 

-El cambio de dirección es como un cambio de gobierno. ¿Cuál es su programa electoral? 

-No creo que sea como un cambio de gobierno. En un centro penitenciario te marcas unos objetivos. De hecho, en este momento trasladé a los subdirectores la necesidad de marcarnos unos objetivos a corto, medio y largo plazo. Se han hecho muchas cosas importantes y hay que hacer muchas más.

-¿Se siente usted más desbordado en sus tareas como director que en su anterior etapa en la cárcel de Alicante?

-Quizá por la envergadura de las tareas. El centro de Alicante tenía mil internos y en Albolote se superan los 1.700. Alicante es un centro muy recogido. En un pequeño espacio están todos los internos, muy manejable. Pero los problemas en las cárceles vienen a ser los mismos, la burocracia viene a ser la misma. Lo que ocurre, cuando llegas a un centro, es que, sin pretensión alguna o sin que tú lo quieras, dejas tu impronta. Por eso se nota siempre un cambio, pero no porque uno sea mejor o peor. Uno es como es y, en la manera de hacer las cosas, siempre hay diferencias entre unos y otros. Pero el trabajo en las cárceles viene a ser el mismo. Cuando llevas ya dos o tres años, tú mismo te has estabilizado y, por tanto, el trabajo es menor porque lo controlas casi todo. Al principio, cuando llegas a un centro, intentas conocer todo, hasta el último rincón del centro y de la oficina. No es una cuestión de confianza. Yo paso mucho por la oficina de gestión, que es donde están los expedientes. Miro mucho los expedientes de los internos. Cuando hablo con una familia de un preso, siempre miro el expediente para saber de quién estoy hablando. Eso lleva tiempo. Acostumbro a mantener encuentros con familias de internos. No es que me quite tiempo, es que mi tiempo está también para eso, pero sí es verdad que no puedes dedicarte a otras cosas que quisieras hacer. A veces te falta tiempo pero eso dentro de un año seguro que no ocurre.

-En una entrevista afirmaba que la cárcel está para castigar, reeducar y reinsertar. ¿No cree que debería ponerse el acento en mejorar el tratamiento?

-Nunca he empleado la palabra castigar. Al que entra en la cárcel se le aparta de la sociedad y paga por lo que ha hecho. Es el fin retributivo de la pena, ni más ni menos.

-¿Qué es entonces para usted una cárcel?

-La cárcel es un mal necesario. Toda la vida ha habido cárceles y tiene que haberlas. Siempre se ha buscado alternativas para las cárceles y seguramente las haya para muchos de los que están hoy aquí, con toda seguridad. Pero las cárceles van a existir siempre. Estoy convencido de que éste no es el sitio para que estén algunos de los internos. Aquí puede entrar uno por un delito de salud pública o un delito de robo que seguramente guarde relación con un problema de consumo de drogas. Habría que dar solución a la drogadicción. Algunos tienen la posibilidad de resolver su problema en el exterior con el consentimiento de los jueces, en algunos casos, y con la posibilidad de progresión en el centro penitenciario, en otros, cuando salen a comunidades terapéuticas. Pero es cierto que son los menos.

-El reglamento penitenciario dice que no puede haber más de un preso por celda y que sólo en caso de masificación, y temporamente, se puede compartir. ¿Piensa hacer algo para evitar que dos presos convivan en el mismo habitáculo?

-Nada, dejarlo como está. Es más, hay algún módulo en el que los internos están solos en una sola celda y voy a procurar que estén dos. Pero no porque quiera meter a más gente, sino porque se trata de hacer una distribución un poco más equitativa. Mi intención es que la mayoría de los módulos no pase de los 110 internos. Lo ideal sería tener uno por celda aunque hay internos que prefieren estar acompañados. Pero como están las cosas es imposible. Qué más quisiera yo que, en lugar de tener 1.675 internos, tuviese 900. Estaríamos en la gloria aunque falte trabajo.

Entrevista presos director Albolote
Uno de los internos formula una pregunta al director de Albolote.

-¿Qué opina de los módulos mixtos que se quieren implantar en algunas cárceles?

-Me parece fenomenal, no veo ningún inconveniente. Cuando ves que en determinados centros hay internos e internas que participan en actividades, no tiene por qué haber problemas. Se supone que si son mixtos es porque hay relaciones de pareja. No veo inconveniente. Incluso en esos módulos, no sé si la vida será más alegre pero imagino que más llevadera y relajada (risas de los internos).

-¿En cuánto tiempo calcula que tendrá la cárcel funcionando como usted quiere?

-El trabajo en una prisión no termina nunca. Siempre tienes que ir renovando algo, bien porque tú te plantees objetivos o porque desde arriba te marcan directrices nuevas. El proyecto personal no termina nunca. Si logras un objetivo, mañana te planteas otro. Nunca vas a llegar a decir: “todo está bien”. Siempre habrá cosas que mejorar.

-¿Qué se está haciendo para que las empresas se interesen por la contratación de presos?

-Yo siempre he hablado de las posibilidades, facilidades y ventajas que tiene traer el trabajo al centro penitenciario. Hay gente  que se ocupa de esas cuestiones, de las relaciones con las empresas y de buscar trabajo para el centro. Los empresarios se despreocupan de la seguridad social, despidos… Todo son ventajas. Lo que ocurre es que Granada es una ciudad de servicios. Aquí industria, poca. Es curioso pero la cárcel de Salamanca, una ciudad también universitaria y de servicios, se parece a la de Granada porque tienen poca actividad laboral. Es verdad que aquí hay poquísimo trabajo y el poco que hay es la propia prisión la que lo está generando.  Ahora se ha creado algún puesto de trabajo como, por ejemplo, el de peluquero. Eso de cortarse el pelo en el patio de mala manera con una cuchilla, no parece lo más adecuado. Luego hay módulos donde se ha contratado a internos para el mantenimiento de la limpieza de aseos. Jugando con los números hemos logrado que al menos tres presos tengan un trabajo remunerado y otro tipo de incentivo a parte de esas otras recompensas.

– ¿Es favorable al cumplimiento íntegro de las penas o, por el contrario, de conceder beneficios penitenciarios?

-Soy partidario de los beneficios penitenciarios pero para los permisos de tercer grado hay que reunir unas condiciones legales. Tienes que tener la cuarta parte de condena cumplida y no tener sanciones. A partir de ahí tienes la posibilidad del permiso. El que te lo den o no dependerá de muchos factores. Dependerá del tipo de delito, de la condena, del tiempo que te quede hasta llegar al cumplimiento definitivo, de muchas cosas… Influyen factores incluso externos como en los casos de delitos que tienen resonancia social. No se puede medir a todo el mundo por el mismo rasero. Y luego hay una serie de variables que aplican los psicólogos pero que no son definitivas. Es curioso: se puede dar el tercer grado sin tener la cuarta parte cumplida o salir todos los fines de semana y no poder salir de servicio ordinario. La ley lo establece así.

-Nahum Álvarez tendía la mano para aplicar políticas de tratamiento proclives a conceder beneficios. ¿Usted cómo la tiene?

-Siempre las tengo abiertas. Ya he dicho que no puedes medir a todas las personas por el mismo rasero. No porque tengas un destino, o estés en cierto módulo, debes tener más beneficios. Creo que no es justo. Una persona que se lo curra, que tiene dos o tres destinos, que se lo trabaja, debe tener más recompensa porque sencillamente está ahí cumpliendo. Creo que es lo lógico a la hora de aplicar los beneficios penitenciarios. Y la tendencia es que cada uno obtenga en función del esfuerzo personal que ha hecho. Y eso se valora en el consejo de dirección y en la comisión disciplinaria, que es la que da los beneficios a propuesta de la junta de tratamiento.

-¿Piensa que seguirán ejerciendo los mismos directores ante el previsible cambio de gobierno tras las elecciones generales de 2012?

-Algún cambio siempre hay. El cambio que hubo en la primera legislatura del PSOE fue importante. Somos puestos de libre designación. Desde que uno es nombrado director o subdirector tiene que saber que en cualquier momento te pueden decir que no gozas de su confianza por las razones que sean. Mañana a lo mejor no estamos. Yo ya he aguantado 21 años en puestos de dirección y he estado con el PP y el PSOE.

-¿Se podría encontrar patrocinios para mejorar la calidad de la revista interna de La Voz del Mako con aquellas empresas que suministrar productos a la cárcel?

-Lo ideal sería encontrar un patrocinador para la revista pero no debemos ir a personas o empresas con las que tengamos una relación comercial. Se presta a malas interpretaciones. Hay que dirigirse a instituciones, fundaciones o entidades financieras. Estamos en ello y vamos a intentarlo, aunque no sabemos si lo conseguiremos.

-Leímos que faltan ordenadores. ¿Nos tendrá en cuenta a la hora de modernizar las computadoras?

-Hace no mucho hice un escrito a la Dirección General de Servicios, que es la que nos surte de todo tipo de materiales. Y pedía ordenadores para el centro, pero estamos en un momento muy complicado. Estamos muy limitados. Por tanto, es el momento de utilizar la imaginación.

-¿Por qué debemos esperar a leer los periódicos hasta que no lo hagan los funcionarios?

-Mi intención, aunque sé que no es posible en todos los módulos, es que en la mayoría haya una pequeña biblioteca donde uno pueda pasar un rato estudiando, leyendo, jugando al ajedrez, leyendo el periódico.. Un sitio tranquilo donde estén los diarios de los días previos. Lo he logrado en otras prisiones donde he estado. Es verdad que ha habido una reducción en el número de ejemplares, pero el periódico es para la lectura de los internos.

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3 comentarios sobre “Jaime Hernández, director de Albolote: “El que se lo curre, obtendrá recompensa”

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  1. Soy asíduo lector de prensa y bebedor a sorbos de noticias. La actualidad sobre la delincuencia, me sitúa en un punto de intolerancia del que debo hacer rectificaciones. Tras la lectura del papel que juegan los directores y resto de funcionarios de prisiones, me abro un poco hacia la comprensión y espero cerrar otro poco la intolerancia, pero todos debemos entender la dificultad que hay en la compresión a tanto delicuente habitual.
    LA UTOPÍA, ojetivo de cualquier director de prisiones, no es más que lo que Vd. ha dicho. Un objetivo alcanzado un objetivo aponer. Una escalera de objetivos que nos lleven a que la vida interna y externa sea cada vez más fácil. Enhorabuena y mucha suerte Sr. Director. S.Bono

  2. Lo que a mi no me cabe en la cabeza es que como un Director con 21 años de experiencia excluya a los expresidiarios de tener la actividad que mayormente se hacía en ese centro “Convivencia Familiar” con los internos,dejandolos apartados por así decirlo de compartir “X” horas con un ser querido, en el Centro se imparten cursos de “reinserción a la sociedad” de que sirven? sí el mismo Director los excluye una vez estando en la calle.
    Habran no uno si no miles de casos que un padre (expresidiario) o una madre (expresidiaria) tenga a su hijo/a y no pueda gozar de horas realmente significantes para ellos…. eso también entra en los objetivos del señor Jaime Hernández Alonso?

    1. En primer lugar, agradecer vuestra participación. Desde mi humilde opinión, que comparto contigo, ya que se imparten cursos de reinserción deberían asociarse con la Convivencia familiar. Dicha actividad fomenta y refuerza nuestra reinserción ya que compartimos el tiempo con nuestros seres queridos y a la vez comprueban cómo puede llegar a ser nuestra convivencia, pues tienen acceso al módulo y a las instalaciones, partiendo de la base que dicha actividad solo se realiza en módulos de respeto. Desde mi sincera opinión creo que dicha actividad debe fomentarse de igual manera que las salidas programadas. Muchas gracias a todos. Fdo.: Fran

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