Los ‘Andreses’ en la cárcel de Albolote

[Jordi Salvador]

Hace unos días tuvimos la suerte de conocer en persona a Andrés Cárdenas, periodista de Ideal, y a Andrés Sopeña, escritor y profesor de la Universidad de Granada, que se acercaron a la cárcel de Albolote para obsequiarnos con una amena charla.

Cárdenas nos contó que años atrás, cuando estaba en funcionamiento la antigua prisión, impartía cursos que, según sus palabras, fueron muy gratificantes porque le daban la posibilidad de conocer muchas historias. Es periodista, columnista y redactor jefe de Ideal, pero también escritor.

Entre sus libros hay que destacar ‘El cántaro roto’, que trata de una heroína en la guerra de ocupación napoleónica en España. Nos contó la anécdota de que sus padres, de profesión panaderos, nunca tuvieron claro a qué se dedicaría su hijo hasta que un día, partiendo una barra de pan, Andrés se encontró dentro un trozo de periódico. Fue, según nos confesó, como una revelación que luego le llevó a estudiar periodismo.

Autor: Andrés SopeñaCárdenas estuvo acompañado del escritor y profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Granada, Andrés Sopeña, que relató uno de los capítulos de su libro ‘El Florido Pensil’. Durante la charla, reinó el buen humor gracias a su simpatía y gracia andaluza. Recordó que cuando era un chiquillo de 9 o 10 años, con apenas recursos a causa de la pobreza de la época, era habitual el alquiler de los tebeos, lo que ahora se llaman cómics. Era normal -cuenta Sopeña- encontrar esos tebeos llenos de manchas de chocolate y aceite. Era habitual tener las manos sucias de la merienda mientras se imbuían en las historias de los tebeos.

Por cierto, se les preguntó por la problemática de la juventud actual , que no se toma muy en serio su futuro y que no parece que sientan el mismo respeto hacia sus progenitores. En opinión de los dos invitados, son los padres a los que hay que atribuir mucha parte de la responsabilidad en la educación de sus hijos. Son ellos, los padres, los que deben enseñarles a respetar a los mayores y a prepararse en sus estudios o en un futuro trabajo.

Cuando terminó la charla, se acercaron a nuestra redacción y le pedimos a Andrés Cárdenas un titular para el editorial. Nos invitó a que hiciéramos las cosas con mucho amor; un consejo muy sabio que tendremos en cuenta.

No podemos dejar de recordar a nuestra compañera La Juani que nos leyó una carta dedicada a su madre, que en paz descanse, titulada ‘La abuela ye-ye’. Nos puso a todos la carne de gallina y el nudo en la garganta, incluso más de uno se emocionó a tenor del brillo de sus ojos. Describió la vida de una gran mujer que sacrificó su vida en ayudar a todo el mundo, pero sobre todo a su familia, teniendo que bregar y soportar a un marido dominante. Un ejemplo de su tenacidad fue el hecho de que se sacara el carne de conducir sin apenas saber leer y escribir. Se compró un Panda rojo y pasó a ser la abuela ye-ye.

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