La otra dimensión

[Por Jordi Salvador]

Ha llegado la noche, ha llegado la hora. Por fin ha llegado el momento. En el silencio de la noche… las puertas de doble acero, herméticas y cerradas.

Es madrugada, ya chapados los chabolos como se dice en el argot carcelario. Los presos duermen o lo intentan, la gran mayoría casi sedados por los somníferos; otros, entre grandes pesadillas y sobresaltos, sudores, temblores y tratando de conciliar el sueño aunque sea por un corto espacio de tiempo. El sueño es para nosotros la única evasión diaria que cuenta durante nuestras condenas.

En mi caso es mucho más difícil porque tengo insomnio y en ese instante me encuentro recostado en mi asiento frente al televisor. Hoy no la escucho, todo lo que se dice está muy repetido y la apago. El sueño es difícil y sin embargo lo añoro, lo deseo y es porque cuando lo consigo soy libre.

Tengo un valium 10 para ayudarme a conseguirlo en estos instantes de silencio penitenciario. Me invade la nostalgia, seguro que es la soledad y este silencio que esta noche me acompaña. Somos muchos en unos centenares de metros y sin embargo estamos solos, y es esa soledad mala y dañina, es esa soledad que sientes y notas aunque estés rodeado de otros compañeros. Quiero ser libre, quiero dormir para conseguirlo, sé que no es posible alcanzar esa libertad de otra manera.

“El sueño es para nosotros la única evasión diaria que cuenta durante la condena”

Me siento invadido por la nostalgia y la melancolía. Me vienen a la vez varias situaciones y hechos pasados, también retazos de conversaciones, sobre todo con mi mujer, a la vez que recuerdos de juegos que compartí con mis hijos. Mientras mis recuerdos y ensoñaciones vayan por ahí, me siento bien; poco a poco, como si entrara en un  trance extrasensorial parapsicótico, empiezan a invadirme y desfilar por mi mente figuras, sucesos primarios de mi niñez.

Eran los inicios de los años sesenta, todavía había hambre pero también una gran represión que ejercía la brigada político social del régimen franquista y que yo veía normal porque no conocía otra cosa.

Fue entonces cuando tuve mi primer amor y también conocí la justicia franquista. Tenía de vecina a la hija del señor Álvarez, que entonces era el comisario del barrio. Yo ya estaba manchado porque mi abuelo estuvo seis años presos por haber sido oficial del ejército perdedor.

Mi vecina y yo nos criamos juntos. Como éramos pequeños nunca se nos puso ninguna pega pero, con el tiempo, crecimos y nos iniciamos juntos en el sexo y el amor. Estábamos siempre juntos y los dos disfrutamos de nuestro primer gran amor de la vida que su padre cortó de raíz. Primero, llevándome a la comisaría y leyéndome la cartilla. Por supuesto, acojonado, le juraba y perjuraba por todos los santos habidos y por haber que nunca me iba a acercar a su hija. Mentía y, a escondidas, nos veíamos hasta que nos pillo. Entonces empezaron las palizas y los días de calabozo.

“Conocí en vida a Salvador Puig Antic y asistí luego a su muerte por garrote vil”

Tampoco consiguieron separarnos, hasta que un día nos pilló paseando cogidos de la mano. Por aquel entonces, yo estudiaba segundo de Derecho. Me llevó a la comisaría de la calle Conde del Asalto de Barcelona, en el barrio chino, y me metió en la cárcel en virtud de la aplicación de la ley de vagos y maleantes. Estuve cuatro meses y medio en la prisión de la Modelo donde conocí en vida a Salvador Puig Antic y asistí luego a su muerte con garrote vil.

Perdí mis estudios y, por supuesto, cambió mi vida. Cuando salí en libertad, nunca más volví a ver a mi primer gran amor. Mi mente cambió al pasar por la gran escuela de la delincuencia. Me dediqué a delinquir de una manera irracional creyendo que así me rebelaba contra el sistema. Viajé por toda Europa, norte de África y Sudamérica donde aprendí a perfeccionarme en el mundo del narcotráfico y su transporte. Hasta que fui apresado y acabó mi vida.

Llevo tantos años preso que me he creado en mi mente una fantasía extrasensorial en la que me veo viviendo en otra dimensión, que es la prisión con sus problemas penitenciarios del día a día y en la que se desarrolla mi vida física pero siempre sabiendo conscientemente que en otro plano hay otra dimensión en la que están mis seres queridos.

“La justicia es muy rara y no  entiendo por qué premia al delator”

En esta dimensión, donde vivo actualmente, la justicia es muy rara y no la entiendo porque se premia al que traiciona al compañero y comete delación. A los violadores, pederastas y asesinos de mujeres se les da siempre el mejor trato, así como los puestos de más confianza. Se permite que estos individuos con su prepotencia y su mala educación se vean favorecidos sobre otros seres que no han causado tanto daño. Quizá sea por mi educación cristiana. Siempre me cayó muy mal Judas Iscariote que vendió a su maestro y amigo por un puñado de monedas, sin importar ni los sentimientos ni las consecuencias.

Sin embargo, cuando duermo y sueño, siempre lo hago en esta otra dimensión donde soy libre. Libre para andar sin rumbo fijo pero también sin un muro que me detenga. Libre para besar y oler a mis hijos. Libre para dormir con mi mujer y sentir cómo se abraza a mí cuando me giro de espaldas. Libre para elegir qué me apetece para comer o cenar. Libre para… en fin, ¡¡¡libre!!!

Por favor, Dios mío, mándame un buen sueño esta noche y sácame de esta otra dimensión odiosa.

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7 comentarios sobre “La otra dimensión

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  1. magnifico post, me as emocionado. Que Dios te acompañe en tu camino y te ayude para que tengas buenos sueñOs todas las noches de tus días, un saludo y animo

  2. Me quedo con una frase: “Mi mente cambió al pasar por la gran escuela de la delincuencia”
    Porque al fin y al cabo, eso son las prisiones.

    No puedo imaginar esa sensación de asfixia que te hace buscar la libertad en el mundo de los sueños, me produce claustrofobia.

    ¿Nunca has pensado en acabar la carrera de derecho desde la cárcel?
    Imagino que el mundo de los libros debe ser otra buena forma de evadirse y ser un poquito más libre…

    Muchos ánimos compañero.
    Salud.

    1. En prisión no es tan fácil terminar una carrera, sobre todo porque no hay tutorías. Tienes que estudiar por tu cuenta y después elegir las asignaturas de las que quieres examinarte. Hay quien lo consigue pero yo no me atrevo a intentarlo. Gracias por tus palabras y sobre todo por leernos.

      Jordi

  3. Eres muy buen cronista te felicito. Yo soy periodista y me encantaria hacerte una entrevista soy de Ecuador. Gracias y suerte en tus sueños de la prisión aun que aca afuefa tampoco son tam alentadores

    1. Gracias Ángela, por tus buenos deseos. Si estás interesada en una entrevista siempre me puedes hacer llegar las preguntas a través del blog. Las preguntas las puedes mandar a través de un comentario. La empresa Giro Comunicación se encarga de moderar los comentarios, y me haría llegar las preguntas. Sí me gustaría saber dónde saldría la entrevista. Un saludo,

      Jordi

  4. amigo eres un maestro del sentimiento.
    quisiera saber si es tu historia o es la de un compañero

    la verdad quiero escribior un guion y esta historia realmente tiene los elemntos que la hacen unica

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