“En la cárcel es donde se canta flamenco de verdad”

 

Juan Pinilla, al fondo, de rosa, atiende a la redacción de la Voz del Mako

A Juan Pinilla lo conocen muy bien en la cárcel. Han sido tantas las veces que se ha prestado a cantar flamenco a los presos que se ha ganado el cariño de todos ellos. Hace unos días concedió una entrevista a La Voz del Mako para hablar de su pasión por el flamenco y de otros temas ligados a su trayectoria vital. Pinilla se esperaba la ‘encerrona’ que le prepararon los presos pero, lejos de poner reparo alguno, se arrancó por bulerías en el salón de actos del aula sociocultural, acompañado de un cuadro flamenco que integran internos de la cárcel. Impensable asistir a una velada flamenca a la una del mediodía y escuchar, de la voz de Curro del Realejo, un amargo poema de Miguel Hernández. Una actuación breve pero intensa. Y como colofón a la fiesta, un Pinilla emocionado recogió de manos de una interna una pequeña talla de madera en forma de guitarra realizada por los presos.

-¿Cree usted que el flamenco logrará pronto ser considerado Patrimonio de la Humanidad?

-Soy portavoz de un colectivo que se llama ‘El flamenco es un derecho’. Que el flamenco sea Patrimonio de la Humanidad me la trae sin cuidado porque ni el jazz ni el blues lo son.  El otro día se lo pregunté a Enrique Morente y me dijo que él lo que quería es nombrar a la Humanidad Patrimonio del Flamenco (risas). Lo que no se puede es hacer una campaña que está costando miles de euros cuando se están muriendo las peñas flamencas y los festivales, y la gente del flamenco está pasando verdaderas calamidades.

-¿Ha trabajado con Enrique Morente? ¿Se siente cercano a él?

– Enrique es el último gran maestro enciclopédico que tiene el flamenco. Es alguien a quien aprecio y valoro mucho.  Me siento muy cercano estéticamente a su escuela. Yo sigo también las directrices morentianas, por llamarle de alguna manera,  que viene todo del tronco canoro de Antonio Chacón. Por tanto, me siento próximo a él porque también él se presta a esa cercanía.

El flamenco tiene que removerte por dentro,

huir del aplauso fácil”

-Como ortodoxo del cante, ¿qué opina de los cantes de ida y vuelta, de las fusiones y de la introducción de la percusión en el flamenco?

-Los cantes de ida y vuelta me parecen bien e incluso me gustan porque los ‘aflamencó’ Pepe Marchena, un cantaor al que no se le ha echado cuentas. Algunos los consideran menores pero no existe el cante menor, existe el cantaor menor. Las fusiones sí son algo que me mosquea mucho porque para fusionar algo, que ya de por sí es una fusión, hay que tener muchísimo conocimiento. Paco de Lucía o Enrique Morente pueden fusionar pero el problema es que hoy día algunos quieren ser catedráticos sin haber aprendido a escribir. Sobre la percusión, sí me gusta como elemento porque las palmas siempre han sido una percusión; lo que no me gusta es que los bailaores de hoy en día monten sus bailes con la percusión. Eso es un error gravísimo. Hay que hacerlo con la guitarra y con el cante. El flamenco, como todas las artes, tiene que conmover y emocionar y removerte por dentro, no buscar el lado efectista para conseguir el aplauso fácil.

-Pepe Marchena, Juanito Valderrama, Fosforito, Pepe de Lucía, Enrique Morente, El Cabrero… son cantaores flamencos y no son gitanos.  ¿Qué opina de que los gitanos se lo apropien?

-El flamenco es producto de la historia del cante andaluz, de los árabes especialmente. Todo el legado que tenemos de las jarchas mozárabes, cantes sefardíes… todo eso se quedó en el folclore. Eso unido a nuestro lenguaje. El flamenco no lo puede cantar un castellano porque no está preparado paras las eses. Es un arte tan grande y colosal que está por encima de razas, pero sí es verdad que la forma de cultivarlo que han tenido las familias gitanas andaluzas, porque lo han vivido y mamado desde que están aquí, es algo que tenemos que agradecerles. Si no es por ellos, quizá se hubiera perdido.

-¿A quién considera el más grande del flamenco?

-Es una pregunta casi imposible. Yo no me atrevo a decir Camarón porque no sabemos cómo lo hacían los cantaores de los que no tenemos referencia. De lo que conocemos, Camarón ha sido muy grande, ha sido enorme, un fenómeno aparte; Enrique Morente es otra cosa aparte, pero yo personalmente me quedo con la Niña de los Peines porque lo cantaba todo a compás y afinado y cantaba para comérsela. Yo soy más de la época antigua porque eran cantaores mucho más abiertos que lo dominaban todo. Tenían una capacidad y un sentimiento que hoy día no existen.  De la actualidad, Carmen Linares, El Cabrero, Meneses, Pepe el de la Matrona…

A los jóvenes flamencos les diría que estudien a los maestros y que se lo tomen como un trabajo”

-¿Con qué tipo de cantes se encuentra más a gusto?

-Con los cantes mineros. Cuando gané el premio de las Minas me tiré una pila de tiempo preparando los cantes y al final acabé teniendo un cierto conocimiento. Luego depende del momento anímico. Me gustan la soleá y los estilos abandolaos, algo que casi nadie hace hoy en día: las javeras, los fandangos del Albaicín, los cantes de Juan Breva y de Lucena…

-Ha hablado de la Lámpara Minera, ¿a quién le dedicó la distinción?

-Yo lo dediqué en su día –dicen que fue la primera vez en sus 50 años de historia que se oyó algo así- a las víctimas de la siniestralidad laboral que siguen muriendo en España. La Lámpara Minera se creó en la Unión porque los mineros que allí había supieron darle forma a esos cantes. Allí morían a diario mineros por explosiones. Hoy cien años después siguen muriendo personas en el trabajo, en los andamios y tajos por no cumplir las medidas de seguridad.

-¿Lo que canta son letras suyas?

-Algunas. La mayoría del flamenco son populares pero ahora si estoy empezando a escribir letras mías. Yo he leído tanta poesía que lo que escribo me parece malísimo. Para ponerlas a prueba suelo decirles a los cantaores maestros: “Mira que letra escuché hace unos días de un poeta”. Y me responden: “Pues vaya mal poeta”. Entonces no les digo que es mía, pero si en cambio me dicen: ‘coño, qué letra más bonita’, entonces les digo que es mía. Así compruebo sí funciona.

-¿Qué consejo le daría usted a los cantaores jóvenes que quieren abrirse camino en el flamenco?

– Si quieren abrirse camino hoy en día lamentablemente tiene que hacerse carné del PSOE. Los consejos de corazón pasan por estudiar primero los cánones del flamenco, a los maestros, y que se olviden de momento de Camarón y de Enrique Morente. Eso, después.  Primero que partan de la base y después mucha disciplina. Los cantaores son muy indisciplinados. Que se lo impongan como un trabajo porque hay que echarle muchísimas horas y luego, si quieren, que se hagan del PSOE (risas).

-¿Qué sintió cuando cantó por primera vez en la Peña de la Platería?

-La Peña de la Platería es el templo del flamenco, la primera peña de flamenco del mundo.  Verme por primera vez en ese escenario, donde han pasado todas las figuras más importantes del flamenco y del mundo de la cultura, para mí era algo increíble; me templaron las piernas e incluso las pestañas. Me empecé a sentir cantaor a partir de ese momento.

-¿Cuál es el caché más alto que has cobrado?

-Esta pregunta nunca me la han hecho. El premio fue de 18.000 euros pero Hacienda te quita una pila. Al final, casi tienes que poner dinero (risas).

-¿Tiene alguna meta o sueño por cumplir en el mundo del cante?

-Se me viene a la cabeza conocer a Chavela Vargas porque es una de mis musas, una de las mujeres que yo más adoro, una artista grandísima que me inspira del flamenco porque ella es como una Fernanda de Utrera. Ha grabado otro disco con 91 años en silla de ruedas y quiere venir a España a presentarlo. ¿Metas? Si yo pudiera con mi cante sensibilizar los corazones, me daría por satisfecho. Otro de mis sueños, cumplido, es el de viajar. Me siento un viajero al estilo romántico porque necesito explicarme, pero hay todavía muchos sitios a los que me gustaría ir.

Un cuadro flamenco de presos acompañó a Pinilla

-¿Qué piensa de las actividades de flamenco que desarrollamos en la cárcel?

-Son muy buenas. En la cárcel es donde se canta de verdad. Hay personas que lo pasan muy mal, yo he escuchado a la gente cantar desde dentro, desde el corazón.  Tengo buenos amigos aquí, a los que aprecio.

Me considero un socialista libertario”

– ¿Sus estudios universitarios le han ayudado a introducirse en el mundillo intelectual del cante?

-Más que los estudios universitarios ha sido más importante mi propia iniciativa, mi curiosidad. El flamenco ha sido un vehículo que me ha llevado a otras artes. Le debo mucho al periodismo, la posibilidad que me ha dado de poder entrevistar a mucha gente. También soy un lector empedernido. Siempre he tenido cierta inquietud y eso me ha permitido acercarme a poetas, pintores, escritores…

-¿Ha influido el cante en sus ideales políticos?

-Claro. El flamenco es un cante que nace de la opresión. No nace en las clases ricas sino en el pueblo que ha estado históricamente oprimido y privado de su libertad. Las letras del flamenco son comprometidas, de ansia de libertad. Todo eso me ha influido y lo he utilizado para dar forma a mis ideales políticos.

-Su ideología es de izquierdas. ¿Está de acuerdo con los regímenes penitenciarios de países comunistas como Cuba o China?

– Soy de izquierdas y soy comunista convencido de mis ideas porque creo que son las mejores. Que todos tengamos las mismas oportunidades, el mismo acceso a las cosas, que por encima de todo esté la integridad y la libertad de las personas y que todo esté repartido, no acumulado en pocas manos… Cuando dices que eres comunista lo primero que te reprochan es la situación de Cuba. Oigan usted, señores del PP, no les he escuchado decir que son franquistas o fascistas. Os recuerdo que la derecha española no ha condenado todavía los crímenes del franquismo. Yo condeno muchísimas cosas que ocurren en Cuba, no estoy a favor de que haya presos de conciencia. Ahora bien, allí el terrorismo financiado por Miami ha matado a más de 3.000 personas. Mientras exista un tirano como Estados Unidos, yo disparo en el mismo sitio que dispara Cuba o Venezuela, pero entre tiro y tiro puedo discutir con mis compañeros cosas con las que no estoy de acuerdo.

-¿Está usted más cerca del humanismo?

-Sí, yo estoy muy cerca del humanismo cristiano, comparto muchas ideas, pero también me gustan muchas cosas del anarquismo. Yo me considero, como decía Saramago, un socialista libertario.

-Por curiosidad, ¿cómo surgen los tanguillos de Cádiz por Groucho Marx?

-Coges las frases de Groucho Marx, que es ejemplo de universalidad, arte e inteligencia, y lo mezclas con el humor de Cádiz y sus tanguillos. Las frases célebres de Groucho Marx casi todas riman [Se arranca a cantar por tanguillos y se gana los aplausos de los presos]. Cae clavado.

[Termina la entrevista con un fuerte aplauso a Juan Pinilla y una posterior foto de familia]

Juan Pinilla se retrató junto a los reclusos al término de la entrevista

 

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4 comentarios sobre ““En la cárcel es donde se canta flamenco de verdad”

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  2. En esta foto falta mi prima, …vaya… la mejor bailaora se quedó sin castañuelas.

    He leido poco es cierto, sin embargo de lo poco admiro el consejo a los jóvenes que les gusta el flamenco, que aprendas de los mestros y sobre todo se o tomen como un trabajo.

    Muy buen consejo, si señores.

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