El tren de la vida

[Por F. J. M.]

Hace algún tiempo entré preso  y comprendí que mi estancia aquí sería como un viaje en tren. Esto es una lectura extraordinariamente interesante cuando está bien interpretada.

Mi paso por aquí es más que un viaje en tren, repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques y profundas tristezas en otros. Nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas que creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje (lamentablemente la verdad es otra).

Ellos se bajarán en alguna estación, dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y compañía irremplazable. No obstante, esto no impide que suban otras personas que serán muy apreciadas para nosotros.

De las personas que toman este tren, habrá también las que lo hagan como un simple paseo. Otros que encontraron solamente tristeza en el viaje… y habrá otros que circulando por el tren estarán siempre dispuestos a ayudar a quien lo necesite. Muchos al bajar dejaron una añoranza permanente. Otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes no son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto se nos obliga a hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos… Pero, lamentablemente, ya no podemos sentarnos a su lado, pues habrá otra persona ocupando el asiento.

No importa. El viaje se hace de este modo:

Lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperanzas y despedidas… pero jamás regresos. Trataremos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo mejor de ellos. Recordemos siempre que en algún momento del trayecto ellos podrían titubear y probablemente precisaremos entenderlos… Ya que nosotros también muchas veces titubeamos y habrá alguien que nos comprende.

El fin es que sabemos en qué estación bajamos y muchos bajarán siempre como muchos compañeros que estaban sentados en los asientos de al lado. Me quedo pensando si cuando baje del tren sentiré nostalgia… Creo que… ¡No sé! Separarme de algunos de los amigos que hice en el viaje será doloroso. Dejar que mis amigos sigan solos será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron. Lo que me hará feliz será pensar que colaboré con que el equipaje creciera y se hiciera valioso.

Amigos míos, hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos tanto para que cuando llegue el momento de desembarcar nuestro asiento vacío deje añoranza y lindos recuerdos a los que en el viaje permanezcan. Entonces hagamos este viaje de la mejor manera posible.

¡¡¡A VOSOTROS QUE SOIS PARTE DE MI TREN OS DESEO UN BUEN VIAJE!!!

El viaje: es la odisea que es entrar en prisión.

La estación: es el final o tercer grado de condena.

El vagón: es el módulo.

Los pasajeros: los internos.

Los titubeos o titubear: los problemas.

El equipaje: los sentimientos.

El tren: la condena.

Asientos: el espacio que tú ocupas en ese lugar.

Embarques y desembarques: son las entradas y salidas de los presos.

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8 comentarios sobre “El tren de la vida

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  1. Creo que esta bonita metáfora es aplicable más allá de los muros de la cárcel. La vida en sí es un viaje en tren. Gracias por mostrármelo.

    Un abrazo.

  2. amigo,en la vida aveces es mejor no embarcar,si por algun motivo has de hacerlo y el viaje no es placentero piensa lo mal que lo pasaste durante el trayecto en ese tren piensa que todos los trenes son de la misma compañia….y que hay mas formas de viajar sin pasar mal viaje….saludos de un zaidinero que os sigue y os desea que pronto esteis en liberta viajando ala felicidad con los seres queridos abrazos

  3. Efectivamente, como ya han dicho en el primer comentario, es una metáfora aplicable a la vida. Pero este es un tren distinto. Un tren en el que no tienes opción de bajarte hasta que no llega tu momento. Las personas que se encuentran encarceladas, por lo general, hicieron algo en su día para que así sea. Pero no somos perfectos. Todo el mundo puede errar y una vez que te has montado en el tren creo que no has de pensar en cómo compraste el billete, sino que tienes que tratar de aprovechar al máximo ese viaje. Aprender algo bueno de cada pasajero y dejar que aprendan algo bueno de ti.

    Mucho ánimo 🙂 cada vez quedan menos estaciones para llegar a tu destino.

  4. Primero y ante todo , enhorabuena por la iniciativa de este blog.

    Yo opino que lo importante es que la gente de fuera nunca recrimine al que ha viajado en ese tren, cuando acaba el trayecto, pues el precio del billete, aunque mucha gente diga que es barato, supongo que a la hora de la verdad, si se vieran en el taxi de camino a la estacion, no dirían tanta barbaridad y comprenderían que el error esta ligado a la condicion humana y que el billete no es gratuito.

    Paz y respeto para estos viajeros.

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